25 septiembre, 2021

La Ermita

LA VERDADERA HISTORIA DE SALVADOR SANCHEZ “FRASCUELO”… ULTIMA PARTE.

III
Tenido por uno de los más grandes estoqueadores de toda la historia de la tauromaquia, Frascuelo tomó la alternativa en 1867 de manos nada menos que de Francisco Arjona, Cuchares. En 1868 coincide por primera vez con Lagartijo y comienza una rivalidad que dividió España en dos bandos y sólo tiene parangón con las que mantuvieron Pedro Romero y Costillares o Joselito y Belmonte. Sus toros preferidos para triunfar fueron los “Veraguas”, a los que con frecuencia despachaba recibiendo de forma impecable. Fueron memorables sus faenas en Madrid los días 19 de septiembre de 1869 y 22 de octubre de 1871, llegando la apoteosis al estoquear seis toros en la corrida de la Beneficencia de 1874.

LA VERDADERA HISTORIA DE SALVADOR SANCHEZ “FRASCUELO”… 2a PARTE.

II
El viaje en tílburi desde Torrelodones a Chinchón era un paseo recordando aquel que había hecho en el carro del tío “Bigote” casi treinta años antes. A don Salvador le gustaba visitar regularmente el pueblo que le había hecho su hijo adoptivo y pasar unos días con aquellos amigos que siempre le demostraron cariño, admiración y agradecimiento recíproco. Porque Salvador siempre había escuchado decir aquello “ser agradecido es de bien nacidos” y no quiso olvidar nunca lo que el Tío Tamayo y su familia hicieron por él. Y consideraba que no tenía ningún mérito el haber comprado para ellos la posada de la plaza, ni haber acogido en su casa a su hijo Valentín cuando fue herido, ni todos los regalos que siempre les traía cuando venía a Chinchón.

LA VERDADERA HISTORIA DE SALVADOR SANCHEZ “FRASCUELO”… 1era PARTE.

En esta historia, también recogida en el libro “Chinchón Mágico” vamos a recordar hechos bastante conocidos, quizás porque ocurrieron en tiempos no demasiado lejanos.
Vemos a un joven Salvaor Sánchez, mucho antes de ser “Frascuelo”, camino de Chinchón, al encuentro de la fama y de la gloria.
En las fiestas de Santiago del año 1863, es corneado en una capea y durante unos meses es atendido por Florentino Catalán, el tío Tamayo, que era albañil y tenía un estanco, al que años después, cuando ya era famoso, su “hijo” Salvaor, le compró una posada en la plaza. Es la historia, de Salvador Sánchez, que había nacido en un pueblecito de Granada…