28 marzo, 2015

Oscar Mejía. En los Medios

MIENTRAS ESTÉ AHÍ EL RELICARIO TENDREMOS PLAZA DE TOROS EN PUEBLA.

No esperábamos más, ya había quedado demostrado que la capacidad taurina del reincidente Viezcas no le da para cuando menos tener un plan que esté de acuerdo a la plaza y al público poblano. Tres cartelitos de relumbrón sin pies ni cabeza anuncia, que analizarlos es perder el tiempo, seguramente sin pensar en el bienestar de la fiesta, en particular la poblana. La verdad es que no se esperaba nada más de este señor.

Lo que da grima es que este cuate se llena la boca anunciando el final de El Relicario, ¿a nombre de quien dicta sentencia a la única plaza de toros que ha tenido Puebla en los últimos treinta años?

¿QUE SE ESTÁ HACIENDO TAN MAL?

Que se está haciendo tan mal que cada vez va menos gente a las plazas?, no lo digo yo, lo dicen los fajos de boletos que se quedan en manos de los empresarios de todo el país sin un aficionado que los busque para entrar a ver torear.

Eso sí, con muchos kilos que al carnicero harán feliz, jóvenes toros que con dificultad los cargan y ni casta para impulsarlos, se presentan en la México y las demás plazas del país. Engordados que llegan al caballo sin aliento ni bravura, estando la suerte de varas a punto de extinción.

PUEBLA: ASUNTO EL RELICARIO / OTRO QUE YA NO VUELVE

Tres eventos que se puede decir cumplidores y nada más, fue lo que armaron en los días de la feria poblana el ganadero Viezcas y su equipo, gestionando por esta vez como empresa en El Relicario.

Se presentaron tres carteles con nombres de toreros de primera a quienes les echaron toros de tercera, no compares Xajay con San José por ejemplo. Retrasos injustificables, orejas de pipiripao y otros asegunes criticables que forman una lista y poca gente en el tendido es el sumario.

EL RELICARIO DE PUEBLA EN PELIGRO… CHUFLAS QUE SE METEN A EMPRESARIOS… PRIMERA PARTE.

Hace 38 años se demolió el Toreo de Puebla. 38 años de vida tuvo 1936-1974.

En el tiempo que no hubo plaza en Puebla los hermanos Huerta Ortega: José María Arturo y Juan no dijeron esta boca es mía. No dijeron nada entonces.

La fiesta quedó a cargo de las plazas portátiles de Raúl Coca (Qepd), ese sí hizo por la fiesta en Puebla. Y en la feria de mayo la afición poblana sufría la presencia de empresarios golondrinos de aquí y de allá.

14 años después, el 19 de noviembre de 1988 José Ángel López Lima construyó en Puebla la plaza de toros El Relicario.

HASTA DONDE NOS ESTÁ LLEVANDO LA NECEDAD: ASUNTO ARROYO.

El sainete es una pieza dramática jocosa, dice la Real Academia. Si de ahí no pasara el caso Arroyo podría hasta darnos risa, lo malo en este asunto es que el sainetito armado por el junior Pepe Arroyo y el lidercillo Fernando García, nunca ha sido jocoso y se está encaminando al drama. Cuando lo inteligente en momentos difíciles que afectan a un grupo o comunidad sería unirse, para que la sinergia que se genera produzca un efecto que es superior, ahora nuestra comunidad taurina está en riesgo inminente de una nueva fractura.

NOVILLADA EN EL RELICARIO: CARRIÓN CORTÓ UNA OREJA.

El que mejor estuvo toreando fue El Solo.
Cortó Carrión una oreja al mejor novillo.
Todos le echaron ganas.
Los novillos de Raúl Cervantes se dejaron.
Muchos avisos.
Festejo entretenido, la gente se divirtió.
La tarde apacible, la entrada casi familiar y ruidosos tendidos apoyando a los seis coletas locales que recibieron está oportunidad de mostrarse ante su afición.

PEDRO VILLALPANDO SUFRIÓ AMPUTACIÓN.

Convaleciente en su domicilio de la ciudad de Puebla, donde ha residido hace ya largo tiempo, el conocido taurino regiomontano Pedro Villalpando se encuentra delicado de salud.
Hace una semana en el Hospital La Margarita fue intervenido quirúrgicamente, amputándosele uno de los dedos del pié derecho, esto causado por la funesta enfermedad de la diabetes, con la que ha venido batallando por años.

DE PLANO NO ENTIENDEN: ASUNTO ARROYO.

Fernando García Araujo y José Arroyo Loyo. No se puede saber que estarán pensando este par de elementos de la fiesta brava mexicana. Las intenciones de uno u otro no quedan claras al aficionado de a pié. ¿Que están peleando?, ¿que esperan ganar dañando a la fiesta como lo están haciendo?
¿A cambio de qué tan importante, dinero, soberbia, están rompiendo una inercia benefactora de 20 años consecutivos, que apuntalaba el renglón más importante de la fiesta, el semillero, la cantera, los novilleros? ¿Porqué José y Fernando?, ¿qué esperan ganar a cambio de que los muchachos que ya están en el calentadero se enfríen y algunos, tal vez entre ellos el bueno, desistan sin esperanza de cumplir su aspiración de ser torero, con esta puerta casi la única dece

NI VICTIMAS NI MARTIRES: ASUNTO ARROYO.

Como ha dicho la destacada filosofa la chimoltrufia: no nos hagamos tarugos, aquí no hay víctimas ni mártires; dicho de otra forma: ni los subalternos son víctimas ni Pepe Arroyo puede llamarse mártir.
Tanto unos como el otro han recibido amplia recompensa por el trabajo taurino durante todos estos años, en las anuales temporaditas de novilladas que se han realizado en la placita Arroyo.
No se pone en duda el derecho que tienen las cuadrillas a los beneficios sindicales que han logrado con el paso del tiempo gracias a su unión y así vivir mejor y estar cubiertos en caso de accidente de trabajo, retiro y otros a través de su sindicato. No se pueden decir víctimas, las cuadrillas casi siempre ganan: sueldos, gastos, fondo y hasta TV y etc.

EL ZAPATA TRIUNFÓ ROTUNDAMENTE EN EL RELICARIO.

El Zapata cortó 2 orejas – Ventura 2 orejas – Silis hizo el esfuerzo – 4 de San Marcos y 2 de Montecristo de rejones, disparejos en presentación y rendimiento – Se llenó la Plaza.
La noche de viernes fue apacible por fuera y como se esperaba, la placita poblana se llenó. El objetivo principal, a mi juicio, se cumplió en este debut como empresario taurino de Juan Huerta Ortega: el público reunido se divirtió y francamente se respiraba ambiente nuevo.

EL RELICARIO DE PUEBLA: JUAN HUERTA ORTEGA UN AÑO DE OPORTUNIDAD.

Hace seis años cuando José María Arturo Huerta, hermano de Juan, amparado por el mal recordado Mario Marín, usurpó a la mala el derecho que no le correspondía de operar El Relicario de Puebla, en el momento que esta plaza contaba con el reconocimiento nacional e internacional, la tristeza invadió a la afición poblana.
La gestión de este mal taurino no pudo ser peor, destruyó lo que con esfuerzo se había logrado, puso en práctica las peores mañas taurinas y no aportó nada.