15 junio, 2021

Pablo del Toro

PABLO DEL TORO… A MI QUERIDA PLAZA MÉXICO.

Qué vieja te debes de sentir a tus ya 65 años de existir. Seguramente estás contenta, porque de cumpleaños te trajeron de tierras ultramarinas tres faenas de las que uno tiene que ver para creer que sucedieron. Tres faenas en tres tardes distintas que seguramente te cimbraron los huesos de cemento, que te enamoraron como en aquellos días y que te hicieron sentir joven otra vez.

LA BUENA EDUCACIÓN.

Es una realidad que las faenas valiosas no saben igual cuando se le hacen a becerrotes como los que saltaron a la arena de la Plaza México el domingo 23 de enero pasado. Que, habrá que decirlo, eran buenos, nobles y hubo uno que hasta bravo fue. Sin embargo, hasta espantarles las moscas pierde veracidad cuando su presencia es diminuta y su edad mentirosa. Fueron, como se les conoce, auténticos toros “traga-años”.

LO QUE BIEN EMPIEZA… TENÍA QUE TERMINAR BIEN.

No cabe duda que cuando acude tanta gente a la plaza, las emociones se multiplican por miles. Como tradicionalmente ocurre cuando hay éste tipo de presentaciones que causan tanta expectación, las cosas nunca suelen quedar en tonalidades grises. No existen los puntos medios, ni el ‘más o menos’ y tampoco el ‘ni muy-muy ni tan-tan’. Quien lo hace bien parece que lo hizo extraordinario, y al que lo hace mal le va peor.

PAN CON LO MISMO.

En la arena de La México han sido lidiados un gran total de sesenta y siete toros en ésta Temporada, siendo inútiles para la lidia casi todos. Se salvarán, si acaso, unos diez. Un indulto gratis y orejas por aquí y por allá, dejando por mero descarte de pocos a muy pocos los momentos memorables

LA HISTORIA SIEMPRE TIENDE A REPETIRSE.

Se dice que no hay quinto malo. Y así, se cumplió una vez más aquel famoso refrán, pues la quinta corrida de la Temporada Grande en la Plaza México resultó triunfal más por la enorme participación de Miguel Ángel Perera que por los regalos, tanto de toros, como de orejas. Tarde con ganado apenas presentable y de desigual juego, sositos casi todos y nobles algunos.

“DE LA FRANCE D’AMOUR”.

Tres domingos tuvieron que pasar para, por fin, ver algo de calidad en el ganado que se lidió en el ruedo de la Plaza México. El domingo pasado vimos bravura y calidad en cuatro de los seis que saltaron al ruedo, dándole así oportunidad de triunfar a los tres ataviados en oro, aunque sólo uno de ellos la aprovechó.

EL QUE PERSEVERA, ALCANZA.

No hay duda de que cuando la determinación, dedicación y decisión están conjugadas correctamente el esfuerzo siempre se verá justamente reconocido. Alejandro Talavante lo volvió a hacer; ésta vez con toros que se prestaron menos para el lucimiento, pero lo hizo con tanto compromiso como en su primera comparecencia ésta temporada.

[REC], [REW], [PLAY].

No hará falta invertir mucha tinta en una tarde que al menos, para quien esto escribe, ha terminado por ser intrascendente. No fue más que la repetición de lo ya visto en numerosas ocasiones.
Dos toros de Los Encinos para rejones que fueron buenitos y aprovechados, pero con poca transmisión y excesivamente despuntados. Los cuatro de Malpaso estaban bien presentados y uno más de Luis Felipe Ordaz que no sirvió.

TAN POCO EL AMOR, Y LO DESPERDICIAN EN CELOS.

Tan fácil que a veces es hacer las cosas bien y de buenas como para que estemos gastando energías en hacerlo mal y de malas. Y hablo, específicamente, del palco de autoridad comandado por Gilberto Ruiz Torres, que está empeñado en pegar petardos semanalmente como si de eso se tratase su trabajo. Y es que el juez autorizó la lidia del que hizo quinto a sabiendas de que estaba despitorrado desde la cepa, pues el accidente ocurrió desde que fue entorilado.