25 septiembre, 2021

Vicent Climent. Revista La Puntilla de Castellón

EL COMENTAURO… GORA ZESTOA ETA GORA ZEZENAK!

De referéndums va la cosa. Al consistorio de Guijo de Galisteo, pueblo cacereño desconocido para la mayoría de los españoles, se le ocurrió someter a la consideración popular en qué gastaba una partida del presupuesto –toros o empleo- y ha sido portada en multitud de diarios e informativos. Interesa el morbo porque en los tiempos que corren poner en una balanza trabajo o diversión, sin entrar a valorar el arraigo de las tradiciones o el beneficio que pueda reportar a los bares, crea polémica por encima de la exigua cantidad de que se trata.

NIÑOS GALLEGOS: CAZADORES SÍ, AFICIONADOS NO.

Los políticos no dejan de sorprenderme y no sólo porque se hayan cebado con los sueldos de quienes tenemos una única nómina -clara y cristalina- para acabar con la crisis que sus desmanes ha provocado, que también. Ahora resulta que los del PP, aquéllos a los que se les ha llenado la boca de libertad, democracia y demás palabras vacuas cuando la pesca de votos así lo aconsejaba –entiéndase en Catalunya-, cambian radicalmente el discurso en Galicia y se alían con los socialistas y los nacionalistas del BNG para prohibir la entrada a los toros a los menores de 12 años.

MÁS DEL 25 % DE NOVILLEROS RECHAZAN UN CONTRATO.

Marc Lavie, un romántico aficionado francés y editor de Semana Grande, tiene la delicadeza de enviarme la publicación donde puntualmente toma el pulso a la actualidad de la nación vecina y de la nuestra.
En el número 742 llamó mi atención un breve que anunciaba una novillada. La traducción del texto, si mi francés no se ha oxidado, decía: “El 7 de agosto en Millas (Pirineos Orientales), novillos de Moreno de Silva para Pedro Carrero, José Arévalo y Javier Jiménez”.

DESASOSIEGO, ZOZOBRA, DESESPERANZA.

En el mundillo taurino, por vasto, tienen cabida legión de tipos con sus personalidades y modos de hacer más que cuestionables. Gentes que no han sido casi nada, apenas un par de desangelados párrafos en las páginas del Cossío dan fe de sus efímeras carreras, pero que caminan por la vida con la altanería, la prepotencia y la chulería de la que no hacen gala ni las auténticas figuras.