LA SOLIDARIDAD CON “SU” TORERO.

Rodeado de varios admiradores Rafael, “El Guerra”, les contaba la emoción que sintió el día de su retirada de los ruedos. – Después de haber toreado en Zaragoza –empezó diciendo—vine a Córdoba, y aquí, en mi casa, mi mujer, delante de mi madre, de mis hijos y de los hombres de mi cuadrilla y de varios amigos, cogió la tijera y me cortó la coleta… -¿Sentiste algo raro? –preguntó uno. – Sí. Yo, al sentir el ris-ras de la tijera, sentí cosa… una cosa que me tuvo unos minutos sin poder hablar… Y esta emoción se aumentó cuando vi que mi madre le cortaba también la coleta a mi hermano Antonio, y que “Beao”, mi picador de confianza, que conmigo había trabajado siempre, llamó a mi hijo Rafaelito, y, con lágrimas en los ojos, le dijo, dándole la tijera: – Anda, “chavea”, córtame a mí también la trenza, que yo no quiero servir a “nadie” después de haber “sío picaor del mejó” torero de España.

Author: Archivos del portal

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