VICENTE BARRERA, EL ABOGADO QUE TRIUNFA POR LOS RUEDOS.

Nació en Valencia el 29 de julio de 1968. Tras cursar estudios superiores, se licenció en Derecho en la Universidad de Valencia, en cuanto nadie pensaba entonces, que aquel Barrera pudiese llegar a ser torero. A pesar de sus antecedentes familiares, es nieto de uno de los más grandes toreros de la historia, aquel Vicente Barrera Cambra que compartió tardes con Ortega, Bienvenida, “Joselito”, “Manolete”… No es hasta que su abuelo materno D. José Simó le lleva a presenciar una corrida de rejones, dada la afinidad que ambos compartían por los caballos, cuando se despierta en el niño Barrera, una auténtica veneración por el mundo del toro. En propias palabras, el torero define ese primer sentimiento como –”Era una fuerza desconocida que me ganó la mano desde que pisé la plaza”. Con el paso del tiempo, la afición se convierte en auténtica devoción y comienza a frecuentar ambientes taurinos, contacta con otros aficionados, se interesa por la figura de su abuelo paterno y comienza a acudir a la “Escuela de Tauromaquia”, pero por cuestiones de horario, sus estudios en la Facultad de Derecho no son compatibles con los de la escuela y tiene que empezar a formarse por otras vertientes. En ese momento contacta con los hermanos Carrión y con Paco Honrrubia, su primer maestro. Cuando se aproxima el final de su carrera universitaria, siente la tentación de dar un paso adelante y comienza a buscar la oportunidad de torear en público, surgiéndole la ocasión en Munera, Albacete, vistiéndose de corto dos tardes, las temporadas de 1989 y 1990 en dos ferias del mes de septiembre e intensificando los entrenamientos toreando becerras por los aledaños de la zona de Valencia. El 15 de junio de 1991 se presenta en Torrente, población cercana a Valencia, en un festival homenaje al picador “Manos Duras” donde Vicente Barrera, por el peso de su apellido y el desconocimiento que existía de él entre la prensa y los aficionados, le convierte en la gran expectación del cartel. Como resultante, su actuación le llevó más a la angustia que a destacar su enorme valor. -“Quedé como un niñato y el día siguiente en la prensa me dieron fuerte como advirtiéndome que no jugase con la profesión de mi abuelo. Yo estaba muy nuevo, pero lo que ocurrió aquel día no fue normal. En el primer capotazo me cogió y a partir de ahí cada vez que me ponía delante cobraba. No sé, yo he llegado a pensar que el novillo estaba toreado”. Días después actúa en Morella obteniendo un éxito rotundo, el cual se vería repetido en la localidad de Alginet. Fue la tarde que conoció a Antonio de la Torre, el que ha sido desde entonces su mozo de espadas. Sin desanimarse por lo sucedido en Torrente, acentúa sus entrenamientos y en la temporada siguiente tiene la oportunidad de desquitarse de lo acontecido, suponiéndole una gran satisfacción. El 15 de agosto de 1992 debuta vestido de luces en la población murciana de Blanca, vistiendo de rosa y oro y alternando con el valenciano Javier Rodríguez, lidiándose novillos de “El Álamo”. El debut tuvo un perfil cruento, ya que durante la lidia de su primero, se clavó el arpón de una banderilla en la planta del pie derecho y a pesar de la recomendación de los médicos, salió a matar a su segundo, al cual le cortó las orejas y el rabo. Aquel percance le obligó a suspender la actuación que tenía en Ondara, Alicante, resultando ser su única actuación en novillada sin picadores y aplazando el debut con ellos anunciado en Requena, Valencia. Su debut con picadores tiene lugar el 16 de septiembre de 1992 en San Pablo de los Montes, Toledo, con un vestido grana y oro y compartiendo cartel con el rejoneador Luis Correa y el novillero Adolfo de los Reyes, donde cortó dos orejas a su primero. Cerró su primera temporada, esperando su presentación en Valencia, con otra novillada en Arenas de San Pedro, donde cortó una oreja. Vestido de blanco y oro el 20 de marzo de 1993 debuta en Valencia, debido al aplazamiento del día 14 por causa de la lluvia, junto a Manolo Carrión y Rivera Ordóñez, lidiándose novillos de “Jandilla”. Manolo Carrión salió a hombros después de cortar una oreja a cada novillo, Rivera Ordóñez dio una vuelta al ruedo tras la petición de oreja de su primero y oreja en su segundo y Vicente Barrera una oreja con fuerte petición de la segunda y aviso con vuelta al ruedo. Hay que hacer mención de la actuación de Barrera, ya que su faena al primer novillo de “Jandilla”, provocó un fuerte impacto, cuando mostró su toreo vertical, lento, clavando los pies en el suelo con valor y toreando relajado. Lo mismo sucedió en su segundo y si hubiese estado más certero con la espada, seguramente habría salido por la “Puerta Grande” del coso de la calle Játiva. La novillada finalizó con una exitosa vuelta al ruedo por los tres novilleros, el mayoral y D. Borja Domecq, dueño de la ganadería lidiada El apoderamiento a partir de entonces, corrió a cargo de los Lozano, tras una llamada de D. Álvaro Domecq, el cuál le comunicó que estaban interesados en apoderarle. Reunidos en Madrid llegaron a un acuerdo rápido y se cerró sin documento alguno, quedando como apoderado Luis Manuel Lozano. Pablo Lozano, que realmente interfirió para que entrase en “la casa”, puso su máximo interés en la formación de Barrera, el cual se refiere bajo éstas, sus palabras: -“Prácticamente me ha respetado todo, apenas si me ha corregido algún detalle, matices técnicos, la mecánica de entrar a matar, por ejemplo. Ha habido un respeto absoluto a mi sentimiento”. Un mes más tarde volvió a repetirse el mismo cartel que el de su debut en Valencia, abriendo la “Puerta Grande”, al haber cortado dos orejas y una semana después un novillo de Juan Pedro Domecq le infringió un duro castigo, eso sí, no recibió ninguna cornada, pero sí numerosas volteretas. Seguidamente le llegó la primera cornada de su vida, en Aranjuez y después la Feria de San Jaime en Valencia, donde la primera tarde con novillos de “Rojas” sale a hombros y se supera en la segunda, con novillos de “El Torreón”, y que si no hubiese sido por el desafortunado uso del estoque y descabello, les habría cortado las orejas a ambos. La temporada de 1994 fue crucial para Vicente Barrera. La inició a un nivel insuperable y actuó por última vez como novillero en Valencia. Fue con novillos de “Núñez del Cuvillo”, en una corrida mixta que finalizó de la siguiente manera: Luis Domecq oreja. Antonio Domecq vuelta al ruedo. “Curro” Romero ovación y vuelta al ruedo. Vicente Barrera vuelta al ruedo y oreja. Pero llegó la tarde del 2 de mayo de 1994. Vicente Barrera Simó se presenta en “La Real Maestranza” de Sevilla junto con Rivera Ordóñez y Javier Conde. Vestía de gris perla y oro y corta tres orejas a los novillos de “Torrealta”, confirmando todos sus triunfos anteriores. Sevilla se rinde a los pies del primer valenciano de la historia que traspasa a hombros el glorioso umbral de la “Puerta del Príncipe”. Tras el rotundo éxito conseguido en Sevilla, resulta complicado ceñir novilladas que estén a su altura, por lo que se decide, acertadamente, que tome la alternativa como matador de toros. Antes de entrar de lleno en lo que fue, posiblemente hasta entonces, el mejor día de su vida, el día de su alternativa como matador de toros, considero muy significativo algunas citas del propio torero con relación a su vocación como tal. -“Yo soy una persona moderada que la única locura que se ha permitido ha sido esto del toro. Por el toro he hecho cosas que no van para nada con mi carácter. Muchas veces razonaba, intentaba dejármelo, pero nunca pude. Una fuerza interior me atrajo irremediablemente desde el principio. Me dolía ver sufrir a mi madre, ya lo creo que me dolía, me dolían también algunas críticas que sufrí, lógicas pero injustas, creían que yo buscaba no trabajar, que lo que quería era escapar de mis responsabilidades, pero el tiempo ha demostrado que no era así, que mi vocación era de lo más auténtica”. El 25 de julio de ese mismo año, en la feria de San Jaime, teniendo como padrino a “Curro” Romero y a Miguel Báez “Litri” como testigo Vicente Barrera tomó la alternativa como torero. Iba vestido de coral y oro, elegido por su madre y el capote llevaba bordada la imagen de la Virgen de los Desamparados. Antes de partir hacia la plaza, rezó ante sus diferentes estampas e imágenes con especial devoción a la de San Judas Tadeo, al que se encomendó, esa importante tarde. Su llegada fue recibida con abrazos, saludos, sinceros deseos de suerte por parte de los numerosos aficionados que se encontraban ante la verja de hierro de entrada al coso de Valencia y primero que en el patio de cuadrillas se encontrase con los fotógrafos que lo esperaban, entró a rezar por última vez esa tarde en la capilla. Cuando en el patio de cuadrillas vio a Curro” Romero, le pidió que, si pareciéndole bien, en la ceremonia de la alternativa, lo sellaran todo con un simple apretón de manos, en lugar de los abrazos habituales, a lo que éste le respondió con -“Como tú prefieras, Visente….” Posteriormente se encontró con “Litri”, el que también le deseó suerte. Sonaron los clarines a la hora en punto, se abrieron las puertas del patio de cuadrillas, comenzó el paseíllo y Vicente Barrera toma la alternativa con el toro “Ratoncito”, el hierro portugués de “Moura”, marcado con el número 77 y con un peso de 472 kilos, el cuál estaba falto de fuerzas, pero lo toreó tal y como el toro lo requería. La ceremonia de alternativa resultó breve, como se pretendía, pero a su vez emotiva. “Curro” le dedicó estas palabras: -“Visente, para mí es una gran satisfacción darte la alternativa por ser torero de mi gusto. Aprovecha ese don que Dios te ha dado. Suerte.” A partir de ese momento y con el sitio ganado a pulso, Vicente Barrera comienza a hacer el paseíllo con Ponce, “Joselito”, Manzanares, Rincón… El elenco de matadores que le espera es amplio y aguerrido y el mismo matador apostilla. -“Me siento capaz de hacer esfuerzos en las tardes de compromiso, incluso de controlarme los nervios cuando es necesario.” En su paso por Lima, Ecuador, Colombia y Venezuela, ha dejado impronta de su personal concepción torera, recibiendo en 1995 el trofeo “Vicente Zabala”, en 1996 en Lima, Perú, se le hace entrega del codiciado “Escapulario del Señor de los Milagros” y en 1998 confiriéndosele el galardón de la “Virgen de Chiquinquirá” en Maracaibo, Venezuela. Citas textuales tomadas del libro “Vicente Barrera”, de la colección “Al Quite” y escrito por D. José Luís Benlloch.

Author: Pedro Julio Jiménez Villaseñor

Correo Electrónico: pedrojuliojmzv@hotmail.com

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