LOS MALES DEL PANA.

Me enteré con gran tristeza, que Rodolfo Rodríguez “El Pana” ha caído de nuevo en las garras del alcohol y que de momento queda en suspenso sus comparecencias en las distintas plazas de la república mexicana, iniciando con la feria de Pachuca. Según comentó su apoderado Salvador Solórzano: “Rodolfo está mal”. Esto es muy similar a lo que pasamos en la actualidad con nuestra fiesta: ESTA MAL. Está muy mal, muy enferma, muy cansada. Todos hemos vivido de ella, de una manera u otra, unos alimentando sus familias a través de ella, otros alimentando su afición y otros dando de comer a su ego. Pero todos, quienes nos decimos aficionados, hemos probado de sus manjares y hemos departido de su pan y de su sal. Y ahora que nos necesita, no queremos ayudarla. No queremos apoyarla, siendo más grandes nuestros caprichos, nuestros orgullos y nuestros protagonismos que todo lo bueno que nos ha dado. Es muy lamentable y loable a la vez, estés de acuerdo o no con el toreo de “El Pana”, que el único torero mexicano que tiene cierto poder de convocatoria es él, a pesar de sus 60 años de edad. Y si analizas la fiesta hoy en día, también ya se le nota su edad: Poco menos de quinientos años desde que nació en nuestro país, y lejanos están aquellos momentos en que Ponciano la conoció y se enamoró de ella, y Gaona la llevó consigo a su lugar de origen para pelearle las palmas al gran “Joselito” y al inventor del toreo moderno, Juan Belmonte. Sólo quedan fotografías decoloradas de cuando Balderas llenaba las plazas y las pasiones se desbordaban. Ya casi no se notan aquellos bosquejos de suertes charras ejecutadas con las capas de “Calesero”, “El Soldado” y Pepe Ortiz, ya se fueron los días soleados y las tempestades de Lorenzo Garza; ya no están aquellos brazos fuertes de Arruza que de nuevo la llevaron a España para que la aplaudieran cómo símbolo de la fiesta mexicana. Entonces, sí ellos ya no existen, ¿Cómo ayudarla? ¿Cómo salvarla? Pues nosotros que tanto la amamos, que tanto nos ha alimentado y tanto nos ha dado tenemos que promoverla y llevarla de nuevo a la salud, buscando que más personas se interesen por ella. Apoyemos no solo con palmadas a los muchachos que inician en la profesión de toreros, sino que auténticamente “palmeemos” con unos pesos para que sigan su andar por la fiesta. Asistamos a todos los festejos que se presenten, no sólo lo de postín, sobre todo ahora que la primera parte de la temporada grande en la Plaza México está compuesta por toreros mexicanos. Emitamos comentarios fundamentados al hablar de la fiesta, no basados en el hígado y la hiel. Seamos verdaderos embajadores de este espectáculo que tantos decimos querer y en nuestras reuniones no dejemos de invitar a nuestros amigos a los eventos taurinos. Nuestro más sincero deseo por el restablecimiento del “El Pana”…Y que la más hermosa de las fiestas nunca muera en nuestros corazones y que florezca de nuevo por todos los rincones del país.

Author: Manuel Hernández "El Funo"

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