LA FIESTA MÁS HERMOSA DEL MUNDO.

A pesar de los pesares, de las inclemencias, de los mediocres que pululan por sus entrañas, del coñazo plúmbeo de tantas tardes, de la invalidez permanente, de tantos mostrencos sin hechuras que quieren hacer pasar por toros sólo por los kilos, de los que sólo se mueven por su pasta y de tanto enterado que habla y presume sin sabe ni papa, el toreo es la fiesta más hermosa y conmovedora del mundo. Y por eso suceden cosas increíbles y cargadas de justicia poética como la despedida del maestro Esplá de Madrid… Esplá y un toro bravo y la perfecta conjunción del toreo. Esplá por abajo templando la nobleza, cosiendo con un hilo que no se ve la muleta al morro, por abajo la despedida de cada lance; preciso en el embroque y en la distancia. Esplá en torero y en artista entregado a sí mismo y roto por el toreo. Porque el toreo bueno rompe, desgarra, destroza pero sin inquina; escuece porque llega al alma y el alma es el verdadero patrimonio del artista… Esplá y Madrid; más allá de las cifras (ojo, que asustan). Luís Francisco en Las Ventas con un viento terrorífico y cabrón en una tarde de toros duros de pezuña, serios, astifinos, de colmillo retorcido alguno que apenas regalaron la posibilidad de un lance. Y el maestro, ¡oh justicia poética y torera!, se llevó el lote y sorteó en el preciso instante de su despedida al gran Beato, ***pinchar aquí que Luís Miguel Parrado cuenta su historia, que le ofreció la oportunidad de torear como los ángeles, de gustarse y regustarse y dejarnos en los labios una miel sencillamente memorable… Toreo bueno, hundidos los pies y arrastrada la muleta con lentitud y dominio. Qué placer, qué emoción y que libertad la del torero que se quiere ir de la fiesta sin la amargura de tanto toro imposible. Y cumplió porque salió el toro bueno, que no fácil, y extendió ese Cossio que decían que llevaba en la cabeza para torear a placer sin academicismos ni lecciones consabidas… Esplá fluido; Esplá por encima de las matemáticas se dejó envolver sedosamente por el toreo bello de los atardeceres, el toreo otoñal que sabe a despedida y a reencuentro. Esplá, qué belleza tu marcha de Madrid y qué desconsuelo tu ausencia que ya empieza a doler porque ya se te echa de menos aunque no te hayas ido todavía. *** LO QUE DICE LUÍS MIGUEL PARRADO… Se llamaba “Beato”, tenía el hierro de Victoriano del Río y hoy le han dado la vuelta al ruedo en Madrid. Que yo sepa, el único toro que ha merecido tal honor este año en la temporada venteña… Su lidiador, Luís Francisco Esplá, en trance de despedida, le ha cortado las dos orejas y ha obtenido el último gran triunfo de su amplia carrera en la plaza de Las Ventas… Pero, cuando yo vi a “Beato” hace tres meses en la finca “El Palomar”, una mañana en que el frío calaba los huesos, su destino no tenía nada que ver con Esplá, sino con José Tomás, porque éste era uno de los toros reseñados (y favoritos) para la que se suponía iba a ser una de las dos comparecencias del de Galapagar en Madrid… Lo más curioso es que “Beato” no estaba con sus hermanos de camada. En un cercado pequeño, acompañado de otro toro precioso, burraquito y marcado con el nº 165, esperaba que llegara el día marcado por su destino y la hora de su embarque. Un misterio que desde hoy está resuelto… Por cierto, ¿qué habrá sido o qué será del nº 165, ese salpicado que convivía con “Beato”, mimado y apartado de los demás a la izquierda del camino, en ese cercado pequeñito donde prácticamente nada podía ocurrirle?. Será cuestión de estar atentos al devenir de la temporada para ver en qué plaza aparece. ¿Barcelona con J.T., quizá?.

Author: Pablo G. Mancha. toroprensa.com

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