EL ENFADO Y LAS SUSPICACIAS DE JOSÉ MARÍA MANZANARES.

José María Manzanares se marchó realmente contrariado del Arnedo Arena por el mal juego de sus toros. Pero fue en el sexto donde el diestro alicantino demostró su contrariedad. Tras matar al último toro, se acercó a las tablas con una banderilla en la mano (algo realmente extraño). El torero se aproximó a la barrera y desde el mismo ruedo le entregó el palitroque a su apoderado diciéndole en voz alta: «¡Hay que analizar esa sangre! ¡Métela en un bote y la analizamos!». La banderilla en cuestión llegó al callejón y se enredó en el pantalón de uno de sus ayudas de manera peligrosa porque llevaba el arponcillo suelto. Por su parte, Julián López ‘El Juli’, se mostró muy satisfecho de su actuación: «Han sido dos faenas distintas, la primera mejor porque el toro ha tenido más profundidad, en la segunda he estado encima de él para aguantarle lo máximo posible en la muleta. Estaba muy poco picado y se ha notado en la forma en la que soltaba la cara a la hora de embestir. La verdad es que mi lote se ha dejado; con el primero me he podido gustar más y el segun ha sido más de poder». También tuvo tiempo para comentar su estocada al segundo: «Lástima que se me haya ido un pelín atrás, como en general me suele pasar. La verdad es que con la espada reconozco que soy certero pero también soy consciente de que me gustaría matar de forma más ortodoxa». Sobre su salto previo en el embroque dijo que «he cogido ese sitio con la espada y es muy difícil quitármelo». / Este artículo lo he publicado hoy en Diario La Rioja.

Author: Pablo G. Mancha. toroprensa.com

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