GONGORA, HEREDIA, MIRANDA Y EL MAYORAL, A HOMBROS EN SANTA OLALLA (HUELVA)

Ayer domingo 24, se celebró una novillada con picadores en la histórica y centenaria plaza de Santa Olalla del Cala (Huelva). El cartel, formado por el sevillano Lama de Góngora, el gaditano de Jerez, José Antonio Heredia y David de Miranda, de Trigueros en la provincia de Huelva, que lidiaron una buena novillada de Domínguez Camacho, se presentaba atractivo, y a fe que lo fue.

El empresario Jorge Buendía, que tan buena labor viene realizando por toda la provincia de Huelva, acarteló una terna de aspirantes que no hizo más que demostrar el buen momento por el que pasa el escalafón novilleril, ya que en la calurosa tarde del coso santaolallero se entretuvieron en cortar nada menos que ocho orejas y dos rabos, aunque bien cierto es, que algunos de los trofeos se concedieron de forma mas que generosa.

El público, que llenó la parte de sombra y dejo bastantes claros en el sol, se divirtió de la lindo con el quehacer de los actuantes, que con la variada, noble y colaboradora novillada embarcada en la finca Los Llanos, de Cumbres Mayores, por Domínguez Camacho, dejaron momentos importantes durante la lidia y pusieron de manifiesto sus deseos de ser toreros.

Lama de Góngora es un novillero que está pidiendo a gritos su alternativa, tiene oficio y ese pellizco sevillano que marca diferencias. Obtuvo una oreja de su noble primero y las dos y el rabo del encastado cuarto.

David de Miranda está progresando cada tarde que se viste de luces, y su personalísimo concepto del toreo, basado en la quietud y el temple, deja un sello de calidad entre los públicos. Desorejo a sus dos novillos y le sumo un rabo del sexto.

José Antonio Heredia, es el más bisoño de los tres y se le notó, pero tiene un buen concepto de la lidia y la suma de festejos, a buen seguro que depuraran su oficio, paseo una oreja de cada uno de sus oponentes.

Al final del festejo, cuando ya hacía rato que el astro rey había concedido una tregua a los espectadores, desapareciendo por el horizonte, y la noche se cerraba sobre la villa enclavada en la Ruta de la Plata, los tres coletas salieron a hombros, acompañados del mayoral de la ganadería, en medio del clamor popular.
Que dios reparta suerte, amigos.

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Author: José Luis López Marín

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