LORA SANGRÁN, PINTOR Y GANADERO

Queridos amigos, cuando avanzas por los carriles polvorientos de las dehesas españolas, y te adentras en los terrenos donde habita, el animal mes bello del mundo, siempre has de estar preparado para la sorpresa. En el campo bravo español, en las dehesas que se sitúan al suroeste de la Península Ibérica, entre encinas y alcornoques, dando sensación de paz y tranquilidad, vive el toro. Con todo el poderío de su raza y toda la belleza de su musculada anatomía, cohabita en franca armonía y colaboración con otras especies de la fauna peninsular como el conejo, el rabilargo, el lirón, el jabalí, el venado o el caballo.

Al mismo tiempo que esta apacible convivencia, el toro bravo, transmite el poderío y la fiereza de su cuerpo fuerte y musculado, además de una altiva cornamenta que se eleva al cielo, dispuesta a entrar en combate a la menor provocación o a la menor usurpación de sus terrenos, por parte del hombre o de cualquier animal, incluso de su misma especie.

Esto y mucho mas es lo que se siente al entrar en la finca La Calera, donde pasta la ganadería de bravos de Lora Sangran, en el término municipal de Gerena, a pocos kilómetros de Sevilla, y en ella nos encontramos a Joaquín Lora Sangran, que además de criar reses bravas, también cría y ama otra de las bellas artes, como es la pintura.

La tinta, el óleo o la acuarela, son técnicas que este ganadero domina, y que junto a la sensibilidad de artista y al pellizco taurino que ha mamado desde su nacimiento, crean una personalidad en su pintura que la hace diferente, para que en cada cuadro quede plasmado tanto la fortaleza como la hermosura de un toro bravo o la sencilla anatomía de un becerrillo junto a su madre.

Joaquín, que recientemente ha cumplido sus primeros 54 años, es un pintor que se siente a gusto especialmente con la plumilla, y con esta técnica le encargan una buena parte de sus trabajos, unos trabajos en que la mayoría de las veces se encuentra al toro bravo en el campo, en su hábitat natural. Hay muchos pintores que reflejan a la perfección al toro en la plaza, pero muy pocos que logran transmitir la paz y la tranquilidad de este toro en la dehesa, entre encinas y alcornoques, emanando de sus cuadros los sentimientos encontrados de la bravura y la nobleza.

Aunque el toro es el principal argumento de su trabajo, el caballo, el jabalí o el venado, así como las diversas faenas camperas en las dehesas de bravos, también se encuentran en las preferencias del ganadero-pintor. Este pintor que trae en sus genes tanto el arte de la pintura como el de criar toros bravos, ha expuesto con éxito en diversos lugares de nuestra geografía y de Francia, como el Museo de Nimes, el Rastrillo Nuevo Futuro o salas de El Puerto de Santa María o Sevilla.

La pintura y la tauromaquia, una vez más, se dan la mano para hacerse más fuerte, esta vez por obra y gracia de un histórico ganadero y de un artista con una sensibilidad especial, como es Joaquín Lora Sangran.
Que Dios reparta suerte, amigos.

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Author: José Luis López Marín

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