CURRO ROMERO, LA LEYENDA DEL FARAÓN DEL TOREO

El diestro de Camas acaba de cumplir 83 años entre el respeto y la añoranza de sus muchos partidarios
16 años después de su retirada, la figura de Curro Romero sigue iluminando la tauromaquia

Curro Romero, mejor dicho Curro, porque en el toreo con ese nombre es suficiente para desvelar todos los significados, acaba de cumplir 83 años. Tan grande fue que un día hasta un magistrado dictaminó en una sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que ser ‘currista’ es un «sentimiento altruista» y «una forma de entender la vida», que justifica una ardorosa defensa del diestro de Camas ante cualquier tipo de ataque. Y es que se trataba de una resolución que desestimaba las pretensiones de una empresa frente a un trabajador cuyo despido por defender a Curro había sido declarado improcedente. Casi nada.Curro está lleno de sentencias: «Mi público preferido es el del tenis, que siempre está en silencio», dicen que dijo un maestro que siempre ha preferido la discreción y el segundo plano mucho antes que ser pasto de periodistas que mil veces han tratado de entender dónde residía su magia, dónde radicaban las fuerzas telúricas que hicieron que cada lance suyo fuera cantado como una obra de arte de inconmensurable belleza. «Porque un artista no trabaja por encargo, no es una fábrica».

Curro flamenco
En una entrevista con Alberto García Reyes, Curro le contó algunas de sus andanzas con flamencos de postín. Como aquella noche en Triana en la que se llevó a la taberna del Morapio a su hermano Camarón y tuvo que pedirle a Antonio Ordóñez que se marchara para que la fiesta cogiera cochura. El de la Isla cantó una siguiriya «y nos rompimos las camisas, lloramos, nos abrazamos unos a otros, eso fue inexplicable». Curro andaba por la plaza con una majeza especial y el ‘currismo’ comenzó a extenderse como la pólvora porque también había una brizna de derrota en aquellas formas a las que nunca quiso traicionar. «Siempre he sido fiel a mí mismo. «Yo tenía técnica para poder hacerle a cualquier toro cuatro cosas y contentar a la gente, pero no lo sentía y por eso no lo hice. Ésa es mi dignidad: no me he traicionado», le dijo al periodista. Curro Romero nació en la calle Ángel de la localidad sevillana de Camas el uno de diciembre de 1935. Desde muy niño trabajó como mancebo de una de las tres farmacias que había en su pueblo. Junto a esta labor, rondaba las fincas para dar pases a los becerros hasta que le surgió la primera oportunidad en la plaza de La Pañoleta de su localidad natal, donde cautivó por sus formas de torero caro. Las Ventas se presentó como novillero el 18 de Julio de 1957. Recibió la alternativa en Valencia el 18 de marzo de 1959 de manos de Gregorio Sánchez, como padrino, y Jaime Ostos, como testigo. El toro de esta efeméride tenía por nombre ‘Vito’ y pertenecía a la ganadería del Conde de la Corte. Tras torear cerca de 900 corridas de toros y conceder 35 alternativas (la primera de ellas en Logroño al arnedano Antonio León), anunció su retirada tras participar en un festival benéfico junto a Morante de la Puebla en la placita de carros de La Algaba (Sevilla) el 22 de octubre de 2000. En su vida profesional abrió siete veces la Puerta Grande de la Monumental de Las Ventas madrileña, lo que da una idea de su grandeza como torero. Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

Author: Pablo G. Mancha. toroprensa.com

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