LA PLAZA MÉXICO PIERDE EL RUMBO DE LIDERAZGO

Hace apenas dos temporadas de corridas de toros y van tres de novilladas que la nueva administración que regentea la plaza más grande del mundo, la Plaza Monumental México, con entusiasmo, bombo y platillos, se propusieron cambiar el rumbo donde caminaba la plaza México, para según ellos, darle un giro y apoyo, para llevar el espectáculo taurino a nuevos derroteros, que se decía, había perdido la anterior administración llevada por más de veinte años en manos de taurinos que se formaron a la vera de la empresa televisiva más importante de México. Hubo quienes se frotaron las manos y agradecieron sin cortapisa alguna el cambio, esperando realmente la renovación que pedía el espectáculo en la capital, con pretexto de que pocos toreros había sacado la anterior administración, pero sin embargo, no faltaron los que anticiparon que el cambio obedecía más a una política interna de las administraciones, para de una buena vez, se entregara la monumental plaza, a quien insistiendo por años, quería administrarla e incorporarla a la ya casi monopolizadora de la fiesta en México.

Nada más cierta fue esa especulación que en poco tiempo se ha ido confirmando al dar los primeros pasos organizando sus primeros espectáculos taurinos, donde de inmediato se vio invadida la fiesta brava, por una aplanadora que imponía sus nuevos administradores, con quien a todas luces, se veía venir con ideas de la mente conquistadora de un taurino que fue imponiendo su presencia, aprovechando la apertura que le dieron desde lo alto de la administración, y que obviamente no deja ver, ni sentir que las nuevas ideas han salido del escritorio mayor.

Ciertamente que el equipo formado por algunos taurinos y otros no menos taurinos locales, se fue desgranando en ideas renovadoras, que, al cabo de apenas unos festejos, grandes, chicos o imberbes, ha dejado ver la falta de coordinación y de apreciación sobre los destinos que requiere la fiesta brava en México.

Festejos fueron y vinieron, algunos dando la sensación de que se caminaba por buen rumbo y otros no, cuando fueron bajando el número de asistentes, que no de aficionados, ni los taurinos de siempre, pero con el pretexto de estar “probando” algunas ideas novedosas, se fue viendo que no estaban caminando por el rumbo correcto, aun así, se insistió y se siguió “probando”, con el fin de obtener un nuevo panorama que llevara a buen puerto lo probado. Se tuvo que aprovechar de una mercadotecnia que traía un torero español, para darse cuenta de que solo podía meter a la gente a ese monumental coso, con una propaganda anticipada y ni así, se renovó aquello de que “santo que no es visto, no es adorado”. Y se continuó ofreciendo otros festejos sin hacerle la propaganda que requiere este espectáculo, como antaño se hacía venir romerías de gente que acudía por centenares rumbo al domicilio taurino.

No fue suficiente ver escasos de gente en algunas corridas como para echar la mente hacia atrás y rectificar el rumbo perdido. Se perdía ingresos y se buscaba alguna otra fórmula que no fue la que requiere en estos tiempos la fiesta brava en todo el orbe donde se dan festejos de esta índole. Ya en España se ha dado algún giro que en contra de lo que se creía, le hacía falta al toreo. cambio de actitud en las empresas, hablar claro y directo como lo hiciera el último empresario en Madrid diciendo verdades, aunque tuviera que pisar callos donde duele la verdad. Pues ni así, como dice el refrán popular. “Cuando veas las barbas de tu vecino caer, pon las tuyas a remojar” o algo así que pudiera ser ejemplo de que había que hacer cambios favorables. Pero no, se insistió en las “nuevas” ideas y hasta se llevó a cabo las llamadas novilladas sin caballos, como se hacen en plazas de segunda y tercera de España y ocasionalmente se hicieron festejos mañaneros en la misma plaza de toros de Madrid, Con ello, se rebajó la categoría de la Monumental Plaza de toros México, cuando antes de pisar este ruedo capitalino, se les hacía pruebas en plazas de menor importancia, que no menor peligro, ni menor sentido taurino, pero que era sin lugar a dudas, los lugares a pisar, antes de llegar con etiqueta de ser posiblemente, un buen prospecto para hacerse torero cuando llegara a pisar la arena, antes llamada de gran importancia o como se le decía, “la plaza que da y quita”. No, aún más, se llevó cual si fuera una placita de tientas de ganaderías o de pueblos, las llamadas vacadas, que pomposamente les pusieron otro nombre como simples “pruebas” para “calar” a quienes mostraran cualidades y así ponerlos en futuros carteles de ese mismo ruedo capitalino, y tampoco se tuvo una buena planeación, se improvisaron maestros, directores y veedores para escoger a quienes habrían de merecer el lugar anhelado, cosa que a todas luces, solo sirvió para sacar de las filas, a algunos torerillos que se querían colar entre sus planes. Fallaron las famosas calas o vacadas o como les llamen y la “cosecha” no se dio a conocer, ni se les hicieron las llamadas a los comunicadores para saber el resultado de esta nueva idea. Se sabe que para ello se utilizan las nuevas formas de comunicación, las llamadas redes sociales en internet, donde, por cierto, se dicen y se consignan entre sí, solo asuntos personales y se aprovechan para dar rienda suelta a las chabacanerías y “gatos” reprimidos.

No obstante, sin resultados artísticos comprobables en el ruedo de la antes plaza de máxima categoría, la Plaza de toros México, se creó una campaña novedosa, donde a base de sueños se irían forjando los nuevos toreros del futuro de la fiesta brava en México, sueños que han quedado en las mentes de quienes formaron esta nueva forma de sacar o hacer toreros al vapor. Algunos de ellos, por cierto, no venían de la nada, de ser aquellos olvidados maletillas que ya son materia de desecho. Los nuevos soñadores, venían de algunas escuelas taurinas, creadas tanto en algunos estados de la república mexicana, como de las escuelas que en España pululan en la península, apoyadas por algunos toreros o por los municipios que creen aun en la fiesta brava y que defienden de los contras que se dejan ver utilizando los medios políticos poco informados. Acá en México se apoyó a los alumnos de esas escuelas y se dejó algún sitio para escasos novilleros que caminan solos con su propio destino, aun y cuando saben que se les abrirá alguna de las plazas monopolizadas, siempre y cuando tengan algún apoyo que los sostengan en gastos inherentes a esta dura carrera. Y de todos ellos, los escolapios y los “libres” a escasos tres años de las nuevas administraciones, solo han destacado un pequeño puñado de jóvenes que les falta mostrar no solo que pueden, si no que valen realmente lo que se les invierte para que lleguen a ser lo que los públicos piensan que debe ser un torero. Si hablamos de toreros con personalidad, ni hablar, no se ha visto NINGUNO. Tal vez, se lleguen a formar con carácter o a base de tenacidad, alguno que deje ver realmente que quiere vivir de esto, pero para ello, faltaría detrás de ese aventurero de sueños reales, que se le dé el apoyo y toros, toros y más toros, además de tientas, capeas y estudios extra-clases de salón sobre lo que fue, es y será la fiesta brava.

Eso solo si se dejan llevar por alguien que realmente les sepa instruir sobre lo que debe ser un torero, alguien que no los lleve por intereses de monopolios de escritorios, donde solo se ve con miopía personal y no de la fiesta brava en general. Eso solo hablando de los que quieren ser toreros, pues en México, habrá que dar realmente un rumbo diferente, aunque suene a anticuado, volver a hacer de la publicidad como antaño, de color, de fiesta realmente, de drama y de espectáculo como es verdaderamente la fiesta brava. No de cartoncillos perforados y modernizados, que lo mismo da que sean para conciertos, que para obras de teatro o espectáculos deportivos. NO, la fiesta brava requiere de una publicidad y promoción diferente, nada de cartoncillos por boletos de entrada y propaganda incolora, fría y sin la imagen principal del toreo. El TORO y EL TORERO, el colorido de la fiesta más bella y la difusión si se gusta en los mismos medios modernos de Internet, pero apropiados a lo que realmente es y representa un espectáculo diferente a TODOS.

Ya no sé qué más podemos aportar o sugerir, pero en verdad, el rumbo que lleva la fiesta brava en México es de soñadores, pero no de gloria, ni de futuro de la misma, si acaso, es de soñadores que no llegaron a ser y sueñan con dejarse ver, cuando no llegaron a ser ellos mismos los que querían y no pudieron serlo.

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Author: Alfredo Florez. Director de toriles.com

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