EL DE “EL IMPOSIBLE”.

Como cada año, el próximo día 28, su familia: cuñada, sobrino y demás; así como los miembros de su otra familia, la “taurina” en la parroquia de “María Reyna”, colonia San Manuel de esta Angelópolis, ofrecerán una Celebración Eucarística, a la memoria en el aniversario de su fallecimiento del que fuera gran torero poblano Carlos Moreno Campos, que se hizo famoso como Antonio Campos Moreno, “El Imposible”. La misa será a las siete de la noche.

Aquel 28 de diciembre de 1964 se extinguió una vida entregada desde su juventud a la profesión taurina, después de haber “corrido la legua” por poblaciones poblanas y veracruzanas, se presentó en un “Jueves Taurino” en “El Toreo de México” en novillada de seis espadas, no pasó mayor cosa, pero se inició la lucha por llegar a ser alguien importante en la fiesta brava.

Destacó en varias temporadas en “El Toreo de Puebla” alternando con lo mejor de la novillería de ese tiempo: Manuel Capetillo, Rafael de Portugués, Fernando López, Alfonso Pedroza, Gonzalo Ortuño y otros, apoyado por el empresario y ganadero don Reyes Huerta Velázquez y su apoderado don Paco Lozano. Por desgracia, don Paco fue asesinado y al quedar sin apoyo, tuvo nuevamente que “ir a la guerra”.

Tabasco, Campeche, Yucatán, Guerrero, así como Puebla y Veracruz, en sus taurinos poblados, conocieron de la lucha incansable de aquel torero creador, que ya tenía entre sus credenciales lances como “La Campirana”, “El Circular”, “Cuatro en Uno”, y ya se gestaba en terrenos del Club Alpha, que entonces administraba don Panchito Zéleny, el que con el tiempo había de ser el muletazo “Imposible”.

Ahí nació entre ideas del poeta y flamenco guitarrista Pepe Receek, el novillero Valentín Valdés y el joven Carlos Moreno. Siguió en la lucha por hacerse torero, se presentó en la monumental plaza “México” en 1952, el cuatro de mayo, con Enrique Esparza y Felipe Escudero, en la “parte seria” de festejo en el que también actuaba la cuadrilla española de “El Bombero Torero”, don Pablo Celis.

Festejo para “cortar cabezas”. Se fue al centro y norte del país, San Luis Potosí, Durango, donde se aquerenció, casado con una hija del ganadero Pancho Hernández, Carmelita, y allá fue donde nació en vivo el muletazo al que don Pancho le decía: “No Carlitos, eso es “imposible”, pero un día salió, se repitió con las vacas y en novilladas, sin que faltara alguna cornada al intentarlo. Tiempo después surgieron “El Posible” y “El Ojalá”. Sonaba mucho en los carteles el nombre de “Antonio Campos Moreno”; hasta que llegó aquel famoso festival en “El Toreo de Cuatro Caminos” que le abrió el paso hacia la fama y… la inmortalidad.

Te recordamos con cariño, Carlos.

Y… ¡Suerte!

Author: Jaime Silva Gutiérrez

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