LOS AÑOS PASAN, LOS RECUERDOS SOBREVIVEN.

TIENE ALAS con turbinas de alta potencia para irse, para largarse, para llevarse al tiempo, tanto así que vuela silenciosamente ante nuestras propias narices y ni cuenta nos damos que los años pasan, cuando lo hacemos es por culpa de tres cosas, el adolorido cuerpo, el montón de medicinas que tenemos por todos lados y el espejo. Lo repito, los años pasan y no hay ni para donde hacerse.

CON DISIMULO a lo anterior recuerdo los lejanos años en la ciudad de México cuando, en el llamado “claro de Chapultepec”, entrenábamos diariamente, éramos un grupo de amigos con “el mismo juvenil dolor”, los mismos sueños, torear lo que fuera y donde fuera. Entrenábamos en tercia, uno tomaba el capote y/o la muleta, otro embestía pitones en mano, el otro esperaba su turno que era que cuando quien hacía las veces de un astado pasaba a torear y el tercero comenzaba a embestir, así nos íbamos turnando hasta sumar tres o cuatro faenas todas las mañanas.

BIEN, Y seguido, me acuerdo de ellos, de Jorge Riveroll (+), Ángel Díaz de León (+) quien tiempo después desistió y logró conducir la sección taurina de Azteca televisión, Javier Duran “El Vale”, Emilio Sánchez “El Duende”, Víctor Macedo y sus hermanos Jesús y Sergio, apodados como los “Jerez”, Manolo Duran, Jaime Rivero “El Húngaro”, Genaro Montes, Pepe San Martín, José Luis Pérez, Juan Inclán y Arturo Guerrero quien por cierto fue mi “vecino” de enfermería la tarde que ambos debutábamos en la plaza “El Redondel” de Tlanepantla. Ocasionalmente su servidor asistía al ruedo de la plaza México por invitación de mi entrañable y querido amigo Germinal Ureña Prieto, alias “El Manotas”.

A VARIOS de los mencionados nos ayudaban los hermanos Rafael y Manuel Rosas Escobedo, bisnietos de don Mariano, y con más afición que muchos de nosotros. Son quienes encabezan la fotografía de este escrito. Ambos ya fallecidos.   

AQUÍ EN Aguascalientes el ruedo de la plaza San Marcos asemejaba un enjambre de mariposas de alas amarillas y rojas, capotes y muletas por doquier. Se sumaban tantos avíos que era imposible banderillear el carretón, nos faltaba circulación. Y ni les cuento los problemas para rematar el diario ejercicio jugando un partido de fútbol. Aquí recuerdo una anécdota…

JUGÁBAMOS SEIS contra seis, el corto diámetro del ruedo no nos permitía ser más. Las porterías eran justo frente al portón de cuadrillas, abríamos los espacios similares de la barrera y las paralelas de enfrente y quedaba todo arreglado. Por medio de un volado los dos “capitanes” iban escogiendo a sus jugadores, el problema llegaba cuando, por malo para patear, dejábamos fuera del equipo al matador Jesús Delgadillo “El Estudiante”, si bien le iba jugaría en el grupo, siempre existente, de la sexteta que se formaba para retar al conjunto que ganaba al meter tres goles. Pero…

PERO GRANDE fue nuestra sorpresa ya que cuando Jesús hacía campaña por España, a los pocos meses de su llegada a la península, leíamos la noticia de que el Real Madrid tenía contemplada su contratación para formar parte de ese equipo como centro delantero. Ni hablar, se valen esos trucos publicitarios, máxime que nunca se dejó ver por esas tierras pateando un balón. “En la guerra y en el amor…”. Continuamos.

ENTRENABAMOS CON ahínco antes del mediodía, el partido futbolero era posterior, haciendo la pertinente aclaración de que ciertos de nosotros, solo pocos, apostábamos y nos pagábamos a la salida del coso, lo hacíamos en “EL Chubasco”, la cantina, de muy mala muerte, a unos pasos del viejo coso. Obviamente que la deuda se saldaba pagando la cuenta del contrario ganador. Innegable, por ser tantos, que en las gradas había otro tipo de encuentros, estos eran baraja en mano y los conquianes en su esplendor.     

DESDE LUEGO que también intervenían matadores de toros como don Alfonso Ramírez “Calesero”, Rafael Rodríguez, Humberto Moro, el ya mencionado Jesús Delgadillo y Alfonso Ramírez Ibarra “Caleserito”. Muy jóvenes los hermanos Ricardo, Luis Fernando y Martín Sánchez, el hoy pintor Alfredo Alonso, Arturo Magaña, Gilberto Ruiz Torres, antes y después de convertirse en “El Cordomex” Efrén Adame, Alfonso Pedroza “La Gripa”, Julio Palma, Julio Saleri, Fabián Ruiz y su hermano el canta autor, y posteriormente alternativado, José María Napoleón, José Antonio Picazo “El Zotoluco”, Rafael y Enrique Juárez, Rafael Robles “El Tribilín”, Rodolfo Vázquez “El Capa Perros” así él dijera era solo “Castra Canes”, Manuel Díaz de León “El Bule Bu”,  

Liberto Ureña (+), Fernando Méndez (+), Fernando Gómez, Gabino Marín (+), Fernando Manuel (+), Mario Delgado (+), Ernesto Legorreta, Pedro Mejías “El Tuco”, el regio apodado “El Rojo”, “El Barajas”, Paco Lara, Javier Mariscal “El Jalisco”, Oscar Castañeda “La Coca”, Héctor Romo “El Tardo” (+), Mario Linares (+), Juan Silvao (+), Rogelio Soto “El Gato”, Alejandro Cervantes “La Santa”(+), Raúl Viramontes “La Zorra”, Javier Escalante, Gabriel Padilla “El Humilde”, “El Gallo Zamora”, Alberto Preciado “La Chilindrina” y su hermano “Polo Meléndez”, Jesús Peralta (+), Pepe Luis Vázquez (+), Víctor Lira “Manolo Ramos”, Leonardo Palomo, el venezolano Jorge Jiménez, Robert Buick, Kent Goodman, Richard Corey, John Muniak (+), norteamericanos al igual que Rocky Moody. Y tenemos más, poco a poco los mencionaremos en futuros escritos.  

MI TIERRA siempre ha sido generosa y propensa a que broten muchachos que buscan vestir de luces, esto es semejante a recibir a “cuates” de otros estados, inclusive de otros estados y hasta un tailandés pasó una temporada por estas tierras. Los recuerdo bien a pesar de los años, ellos también fueron, y son, parte de la tradición taurina de la que hablo. Por hoy fue todo… Nos Vemos.   

Author: Pedro Julio Jiménez Villaseñor

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