VARIAS ANÉCDOTAS.

JUANITO BIENVENIDA, con la inocencia del principiante, fue el causante de ver con las banderillas a Manuel Rodríguez “Manolete”, único par que pusiera el cordobés en toda su carrera. Y esto fue aceptando la invitación del primer mencionado, el cartel del festival en Arganda fue el siguiente:

Manuel Rodríguez “Manolete”, Pepe y Ángel Luis Bienvenida, Luis Gómez “El Estudiante”, y el citado Juanito. Fue el 25 de octubre de 1944 con ganado de García Zeballos.

SE DICE que el señor Bienvenida reprendió a su hijo ya en el callejón diciéndole… “¡¡¡Niño!!! Tú no tienes vergüenza. ¿Cómo se te ocurre dar un par de banderillas a una figura del toreo como “Manolete”? Eso es una falta de respeto, y cuando volvamos a casa… ya hablaremos”… Y hablaron, sobre todo el “Papa Negro” con la bronca que le echó a su menor hijo.

ANTE TODO, LA VERDAD

Cuando en el año 1924 fué a torear a Roma el banderillero Fermín Verneda, “Valentín”, formando parte de la cuadrilla de “Pedrucho”, llevaba una sortija despampanante que quitaba el sentido, de lo que brillaba, y el hombre exhibía satisfecho; alhaja que la patona o dueña de la pensión miraba con no disimulada codicia siempre que tenía ocasión.

Hasta que un día, indicándole la misma, hubo de preguntare:

—¿E de lei? (¿Es suya?)

A lo que “Valentín”, creyendo que le preguntaba si era de ley, hubo de contestar:

—No, señora; chapeadita nada más.

“MANOLETE” UN DÍA ANTES

Fue en Santander el 26 de agosto de 1947. La última corrida que toreó “Manolete” antes de la tarde de Linares. Una actuación que no tuvo mayor historia, salvo la de ser la última tarde en la que el Monstruo salió por su pie de una plaza. Desde la capital cántabra se trasladó a Madrid y en la tarde del día 27 inició su último viaje en coche. El destino era Linares. Fue el 26 de agosto de 1947, en Santander, en la corrida local de la Beneficencia, toreando con Juanito Belmonte y el Raúl Ochoa “Rovira”, con toros de Rogelio Miguel del Corral, una ganadería de procedencia Saltillo y Vega Hermosa, que se había formado en 1935 y que, con diversas transformaciones, llega a nuestros días en el hierro de Peñajara.

UN RESBALON CUALQUIERA LO DA

El ex matador de toros y hoy banderillero Pepe Amorós pretendió ser cómico antes de dedicarse a los toros.

Consiguió entrar de meritorio en el teatro español, y llegó el día en que le dieran un pequeño papel en cierto drama.

Tan corto era el papel, que se reducía a que Amorós saliera, entre otros personajes, vestido de oficial de un ejército y contemplara con un anteojo una supuesta batalla.

Uno de los actores tenía que decir: «Si no me engaño, es el valiente capitán de granaderos el que ha caído del caballo.»

Y Amorós, enfocando el anteojo al punto que su compañero marcaba, tenía que responder: «No debe de estar más que ligeramente herido.»

Pero al decir esto se aturdió de tal manera, que exclamó:

—¡A ver; ¡A ver; ¡No debe estar más que ligeramente muerto!

Acaso desde aquel momento quedó clavada en Amorós la idea

de renunciar al teatro y dedicarse a los toros.

Author: Redacción