A LOS SEIS NOVILLEROS QUE “SE LA JUEGAN” EL PRÓXIMO DOMINGO EN LA SAN MARCOS ¿HABRÁ QUE GRITARLES?

(La siguiente reflexión tiene sentido si se la considera como una anécdota, y no una sentencia de un predicador)

¡ES LA VOZ DE LA CONCIENCIA!

En aquella ocasión, y estando -en la plaza “La Florecita”- a un lado de don Jaime Rojas Palacios “El Jesuita”, me “sorprendió” tan enfática expresión. No me pareció una sugerencia, ni un consejo. Era una ordenanza: ¡“Arrímate”! En aquella ocasión me “sorprendió” que el “apoderado”, indiscreto y escandaloso como son los “apoderados” que se sienten estrellas sin ser chispa siquiera, le gritara al novillero que entre dudas y titubeos bailaba un “primoroso” zapateado ante el astado que, también “sorprendido”, no entendía el porqué de los temores del asustadizo chaval… ¡“Arrímate” joder…! En aquella ocasión me “sorprendió” la teatralidad de ese tipo, el susodicho “apoderado”.

Don Jaime, habituado a la teatralidad de los que estando en la parte trasera del escenario quieren estar al frente, con prudente discreción reía… ¿Por qué ríe don Jaime? -pregunté… No me habló de su risa, pero con la mueca que se adivina burlona me respondió… ¿Por qué gritarle…? ¿Por qué exhibir al desconcertado soldado que se asusta con el estallido de la pólvora…? Y volteando la mirada al actorcillo en papel de “apoderado” –recuerdo lo que dijo-… “Háblale al oído, que los toreros -y mucho menos los asustadizos- no entienden los gritos…”

Don Jaime reía… “Pepe, me dijo, a los toreros no se les habla a gritos, los gritos no los dejan “escuchar la voz de su propia conciencia”.

Luego, platicando con él –con don Jaime- previo a mi debut en la plaza México, quiso –al menos lo intentó- poner lucidez en mi mente… “Escucha la voz de tu conciencia” Pepe, si bien te habla con dureza hiriendo tus oídos, es la única que te habla con la verdad, ¡hazle caso! Si no lo haces lo lamentarás, y tu lamento se puede volver tormento. “Escucha la voz de tu conciencia”, si no lo haces lo lamentarás, si no lo haces “nadie quitará de tus ojos el llanto”, y el arrepentimiento de nada te servirá.

Preparándose para buscar el triunfo

Don Jaime, hombre que fue ferviente enamorado del teatro, sabía de lo que hablaba, “he visto muchos toreros Pepe, a unos los he visto triunfar, y a otros “petardear”; los que han triunfado primero escucharon “la voz de su conciencia”, ninguna voz como la de ella les pudo decir al oído que tenían que quedarse quietos… Obedientes, satisfechos de haberse “arrimado”, nada les impidió que la alegría les saliera de su rostro desatada en risa, por eso rieron con alegría y satisfacción,..

ESCUCHARON LA VOZ DE SU CONCIENCIA… Sabían que tenían que arrimarse, y se arrimaron, además se arrimaron con gusto, se arrimaron obedientes al rigor de la tiranía de su honradez, se arrimaron promovidos por la avaricia del aplauso y del elogio…

Finalmente, y previo a presentarme en la plaza México como novillero, me quedó claro… “que no hay nadie que cancele las dulces ordenanzas de la conciencia, no hay voz que, alejada de la conciencia, te sugiera que te desentiendas del gusto por el gusto, y si tu gusto es torear, se entiende que por necesidad te gusta ARRIMARTE… A TU VERDAD.

Doy por entendido que los seis chamacos el próximo domingo, por gusto, y por convicción moral –voz de conciencia- SIN QUE NADIE LES GRITE, HABRÁN DE ARRIMARSE. ES LA VOZ DE LA CONCIENCIA.

Author: José Caro