¿HABÍASE VISTO? A LA SIETE DE LA MAÑANA ME LLAMAN PARA QUE VAYA A COMPRAR BOLETOS A LAS TAQUILLAS DE LA PLAZA DE TOROS SAN MARCOS…

Hoy, sábado 9 de marzo. Eran apenas las siete de la mañana con siete minutos, -¿a quién diablos le interesa la precisión cronométrica de mi despertar?- y entre quejumbrosos estiramientos me desamodorraba, cuando, ataviado con el uniforme de los presidiarios que pernoctan en la cárcel de dinero, un buen amigo se plantó ante mis ojos que se resistían a levantar los relajados párpados que cubrieron por la noche a la “niña de mis ojos”.

Quería que, puesto que saldría a la caza de billetes para gastarlos en el reino de la nada, le comprara boletos para la novillada de mañana domingo en la San Marcos. Como pude, y vaya que es ya un decir, le serví un tacita de café -ya lo he preguntado- ¿por qué si el líquido es negro le siguen llamando café?-.

Viendo la urgencia de su solicitud entendí que existimos seres tan “tocados” por gracias ajenas a la cordura que somos capaces de romper rutinas y costumbres con tal de ENCONTRARNOS CON NUESTRA AMADA… “Cuando esto escribía me sonreí sin saber por qué. ¿NUESTRA AMADA?… JAJAJAJA”.

Cuando mi amigo se retiró, y luego de una ducha con ansias de cascada frustrada, y antes de dirigirme a las taquillas de la PLAZA DE MIS AMORES -“LA PLAZA DE TOROS SAN MARCOS”-, me senté a teclear,.. y tecleando pensaba.

Pensaba lo que confieso.

Aunque lo confieso, y si es que el hecho amerita una dura reacción punitiva –de castigo- como penitencia, la cual aceptaría sin bochorno, no me da vergüenza declararme “pecador”. “Peco…” y sin arrepentimiento volvería a “pecar”, peco, porque soy –en exceso- desordenado amante del fenómeno taurino conocido como Fiesta de toros.

Me “seduce” acariciar la envoltura mítica y legendaria del toreo cuando tiene el encanto de la tradición. Me apasiona “revolcarme” golosamente en los rincones perdidos de la leyenda con el eslabón que le da vigencia, ligándola, a la costumbre vieja en el seno de una cultura modernista y civilizada como en la que vivimos. Me vuelve “loco” alentar la supervivencia de la vida pasada, sobre todo la que se vuelve a encontrar en las prácticas colectivas ejercidas sin teoría. ¿Qué puede esperar de un ser “seducido”, de un ser que se “revuelca” libidinosamente con “viejas” costumbres, de un ser que en permanente estado de “locura” se deleita en las prácticas que a tanto “puritano” escandalizan?

Me “encanta” admirar, y no precisamente tras la cortina del pudor, a la Fiesta de toros “desnuda”. Es despampanantemente atractiva, seductora, deslumbrante, espectacular. Me gusta su argumento, texto sin teoría, que es a la vez, en algún grado y simultaneidad, repetición e innovación; es conformismo y espontaneidad; es como un acontecimiento que, cual vieja reliquia, me mantiene en vida en un espacio cerrado al que sólo abren las llaves de la imaginación y la espontaneidad. Me “excita” el aroma añejo del fenómeno que recoge los restos del toreo antiguo y su entorno, sobre todo cuando lo hace sobreponiendo las supersticiones, costumbres, historias y tradiciones que sobreviven como anhelos perdidos. Ah, “cuántos suspiros”.

Por eso, por ejercer “apasionadamente” mi manía amorosa a la Fiesta de toros, me sobresalto cuando veo que el carácter funcional de la tradición y el folclore taurino sobreviven sirviendo a valores e intereses MONOPÓLICOS muy distintos a los valores en los que se sustenta su nacimiento. Me sobresalto viendo la disfuncionalidad del toreo con la sociedad moderna.

Séame permitido comentarlo, siento especial distanciamiento a los intereses que se apoderan del “teatro” ignorando la valía de los “actores”; experimento rechazo a los intereses que controlan el espectáculo ignorando la historia, la leyenda y el mito, no simpatizo con los intereses que desamparan a la TRADICIÓN Y AL ROMANTICISMO,.…

Y es que la Fiesta de toros, -la Fiesta no es solamente el espectáculo que se vive en las plazas de toros- lejos de ser un fenómeno simplemente exótico, al que para encontrarlo se hace preciso organizar una expedición en su búsqueda -como si se tratase del vellocino de oro- se ofrece esplendoroso a las propia narices si se le quiere encontrar en las simples acotaciones de la leyenda, de la tradición, del mito, de la cultura.

La “tradición” –especialmente a la “TRADICIÓN” ROMÁNTICA- me parece un asunto sumamente “respetuoso”, tano que, a su vez, exige “respeto” a su condición de VIEJA COMPAÑERA. ¿Por qué hacerte a un lado vieja amiga…?

Me queda claro, me queda claro que la genuina tradición ofrece la posibilidad de entrar no sólo al interior de su ser, sino de llegar al corazón mismo de los que cree, piensa, teme, canta, llora o sueña la cofradía taurina que se aproxima a la sabiduría revitalizando las antiguas creencias, ritos, cultos, leyendas, fiestas que, pretendí decirlo en renglones previos al punto y aparte de ésta parrafada, son la sutil envoltura del fenómeno del toreo.

YA ME VOY A LEVANTR… TENGO QUE IR A LAS TAQUILLAS DE LA PLAZA DE TOROS SAN MARCOS A COMPRAR DOS BOLETOS PARA LA NOVILLADA DE MAÑANA DOMINGO… ¿HABÍASE VISTO? CON LO QUE ME GUSTA APOLTRONARME EN LA VIEJA SILLA QUE ME PONE FRENTE AL TECLADO DE LA COMPUTADORA. PERO TODO SEA POR EL GUSTO DE MI AMIGO….

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Author: José Caro