ARRASTRE LENTO

¿VERÁN HOY NUESTROS OJOS LA APARICIÓN DE UN NUEVO ASTRO DE LA NOVILLERÍA… ¿O SERÁ “MÁS DE LO MISMO”?

10 de marzo de 2019

Si bien Aguascalientes ya no es tan “de ese tamaño” que mis abuelos le llamaban “pueblo”, y habiéndose extendido en dimensión urbana en paralelo a la actualización con el crecimiento social, siendo ciudad, conserva saldos de aquel ayer. Un ayer en el que, según los que en él vivieron, era un “rinconcito” que, “luciendo mantones y claveles, y ataviado con el multicolor del relajado anticipo primaveral”, invitaba a sus moradores a circular por las empedradas calles rumbo a la plaza de toros San Marcos…” Si usted “caro” lector tiene recuerdos de aquel estado de cosas, no reprima la expresión de sus nostálgicos suspiros y nutritivos “ayes” de melancolía… Dese el gusto… Relajado recuerde…

Lo cierto es que con indulgente resignación Aguascalientes conserva la “querencia”, en forma de gusto, de acudir el acogedor coso a festejar la aparición, muy constante a últimas fechas, por cierto, de las nuevas luminarias de la Fiesta de toros en la ciudad.

Y aunque han cambiado las formas y los modos, los aires de aquel alegre “rinconcito” que obsequiaba a sus habitantes la acogedora languidez de su cielo claro, y que recibió de sus ancestros la herencia de los rituales provincianos que le dieron cuerpo social, se resisten a virar el rumbo. Hoy todavía soplan a favor de la corriente, y son VERDADERO RÍOS HUMANOS LO QUE DOMINGO A DOMINGO SE CONCENTRAN EN EL COSO QUE, SIENDO EL MISMO, AUNQUE MAQUILLADO POR NECESIDAD, YA NO ES SINO UNA DEPURADA REMINICENCIA QUE OPACA LA VISIÓN SUBLIMADA DE LA MEMORIA… Me gustaba cuando don “Victorio” –mi a´pá- platicaba DE MEMORIA con sus amigos de la emoción que experimentaban los ferrocarrileros cuando hicieron SUYA a la plaza DE TOROS… Y según lo decía, detrás de los “del riel” el pueblo hizo SUYA la plaza… ¡Y LOS RICOS TAMBIÉN!

Me gustan los sorprendentes efectos tecnológicos de la modernidad, aunque algunos de efectos letales para la tradición que renegando y desamparada se niega a morir, y me gusta la disposición y vitalidad de los novilleros modernos, tan modernos que “ya no saben a molcajete sino a licuadora”. Lo que no me gusta es que sean “MÁS DE LO MISMO”. No me conmueve, ni aviva mi gusto, es que se comporten en el ruedo como novilleros que, tiesos como un maniquí, busquen el aseo y la pulcritud antes que la expresión del sentimiento arrebatadamente rebelde, excitante, creativo y espontáneo, obediente a la imaginación y sumiso a la inspiración, no, no me gustan (la voz de mi conciencia me pone en alerta, “despierta iluso”, ¿a quién carajos le importa tu gusto?) los novilleros que forman parte del elenco sin distinción expresiva, no me gustan los novilleros que se suman en un mismo bloque, en un mismo conjunto, en un mismo color, en un mismo acento, no, ya no más –por favor- novilleros “MÁS DE LO MISMO”.

Iré, desde luego, a la novillada de hoy… E iré con la esperanza de ver que a los novicios entre vítores y en hombros de la asamblea sean el anticipo de un nuevo astro, de una nueva promesa de estrella con ambiciones de ser sol. No, no quiero ver MÁS DE LO MISMO.

Quiero que mi corazón se agite con las conmovedoras escenas triunfales que hoy tienen lugar aparte en mi memoria: aún viven en ella las huellas pasajeras que, cuales relámpagos fugaces, me facilitan recordar aquellas figuras esfumadas de otros novilleros que en esta plaza –LA PLAZA DE MIS AMORES- se ha catapultaron a las dimensiones de los astros en calidad e promesas…

En fin, resulta cierto que Aguascalientes ya no es aquel “rinconcito” en los cuales se dibujaron los perfiles de un “Triana” a la mexicana… Pero pese a cualquier cambio, en la comarca siguen siendo la suavidad y el misticismo legendario de sus aires ambientales los que marcan la diferencia de la ciudad con el resto del país. Por eso me gusta cultivar la esperanza de no volverme a encontrar con MÁS DE LO MISMO…

Quiero ver triunfar a un “principiante” que me permita evocar no sólo el aglomerado conjunto de aquellos entusiastas aficionado que con acelerado ritmo iban a la plaza San Marcos; quiero ver triunfar a un novillero que despierte el ánimo de un Aguascalientes nutrido de leyendas, de magia, de una forma de ser tan original que despierte, reviviéndola, la experiencia creativa del romance del toreo… NO, POR FAVOR, YA NO MÁS DE LO MISMO.

Author: José Caro