EL INTERÉS DE CADA NOVILLERO ES PERFECTAMENTE COMPATIBLE CON LA PREOCUPACIÓN GENUINA Y MORAL DEL OTRO

AUNQUE DEBE QUEDAR EN CLARO QUE ES INCREIBLEMENTE ATRACTIVA LA RIVALIDAD ENTRE NOVILLEROS EN EL RUEDO.

Dicen, los que saben de ellas, que hay flores en los jardines que, cultivadas con esmero, atrapan la luz para obsequiarla, reflejándola, a las que se desvanecen por la debilidad de sus tallos, y la pobre absorción de sus raíces. ¿Es caridad? ¿Es compasión? ¿Es altruismo? Dicen los que saben de flores y jardines que, puesto que es involuntario el proceder de la naturaleza, no hay mérito en la dádiva de su generosidad. Su mecánica fue previamente programada, por “EL GRAN JARDINERO”.

Caso contrario.

Dicen, los que saben de ellos, que hay toreros en los jardines de la Fiesta que, formados con el rigor del celo, y el afán de la envidia, atrapan la luz de las alabanzas y el calor de las ovaciones para impedir que el tallo de los otros -sus semejantes- se robustezca y, debilucho, no logre asimilar el nutritivo elogio de los adjetivos que alagan y satisfacen. ¿Es egoísmo lo suyo? ¿Es vanidad lo suyo?

Los que saben de ellos dicen que los toreros por necesidad y naturaleza deben ser egoístas y nunca pensar en los demás… Dicen los que saben de ellos que los toreros no son partidarios de compartir dicha y felicidad con sus rivales en el ruedo. Dicen los que saben de ellos que los toreros en lo individual quieren el sol nada más para su cielo. Dicen los que saben lo que dicen que en el universo de los toreos aún persiste la barbarie entre ellos, y dicen que con irreprimible gula canibalesca se comen unos a otros… Los que saben lo que dicen me pusieron un ejemplo. ¿Se acuerda don José cuando los toreros españoles devoraron vivos a los diestros mexicanos en el llamado “boicot del miedo”?

Lo cierto es que siento especial curiosidad por ver si el domingo próximo los tres novilleros -Arellano, Llaguno y Román- viven en la barbarie, se comportan como caníbales, y devorándose entre sí son incapaces de sentir compasión…

Me gustaría que así fuera. Me complacería que los tres, sin sentir el uno piedad por el otro, fueran radicalmente celosos, salvajemente egoístas, instintivamente caníbales, me gustaría que el uno le quitara el sol al otro, me gustaría que el otro le quitara al uno toda posibilidad de lucimiento, pero que lo hicieron con riñones, que lo hiciera en una lucha frente a frente… Desde luego que me encantaría que así fuera…

Y me encantará si los tres con capaces de cumplir con su deber moral de, maximizándolos, luchar por sus intereses –lo cual nada tiene de barbarie.

Y me encantará ver que, dada la calidad humana de los tres, José Miguel, Juan Pedro, y Roberto, motivados por la satisfacción de sus propios intereses, sean capaces de elevarse a la altura de las flores “altruistas” y dejan en claro que son compatibles sus ambiciones con las naturales preocupaciones de sus compañeros.

Que rivalicen, eso sí; que no se dejen ganar la pelea, eso sí; que quieran el sol nada más para sus estrellas, eso sí; pero que sea la dignidad profesional lo que les haga merecedores de todos los elogios, de todas las alabanzas, de todos los reconocimientos posibles… “LAS TRAMPAS Y LAS MALAS MAÑAS A LA BASURA”

Lo cierto es LA DIGNIDAD no le quita a nadie quita nada… (Aunque hay sus excepciones pues, mis ojos lo han visto, he visto como figuras han embarrado de estiércol su prestigio con innombrables actos de egoísmo y barbarie, HECHO EN LOS QUE LA FALTA DE DIGNIDAD PROFESONAL LOS HACE MERECEDORES DE TODOS LOS REPROCHES…)

Por eso me atrae la novillada del próximo domingo, me atrae porque quiero que mis ojos vean en caballeroso duelo a tres caballeros que caballerosamente se disputan las palmas ante el civilizado y “bárbaro” regocijo de la noble afición de Aguascalientes…

Author: José Caro