ARRASTRE LENTO

CUANDO LA EMOCIÓN MANDA Y EL CORAZÓN OBEDECE ES POSIBLE ESCRIBIR QUE…

“HAY UN CUADRO MÁGICO DE AGUASCALIENTES EN LOS CIELOS”…

ADVERTENCIA: Si usted cree que los humores se contagian, acepte mi sugerencia. No lea esta parrafada. Me siento harto “encabritado”, no sea que se lo vaya a trasmitir. No es agradable compartir fetideces ni humores tóxicos. ¡SOBRE AVISO NO HAY ENGAÑO! ALLÁ USTED.

Sucedió apenas el sábado pasado. Pero hoy lunes, todavía a la hora de sentarme a “garabatear” mis ideas y sentimientos, los saldos de la rabia me asaltan con inquietante intensidad. Prefiero contarlo para aligerar la carga de mi malhumor.

Enfadado, colapsada mi tolerancia, me resigné a soportar palabras necias. Con cuánta facilidad, tejiendo opiniones sin sustento en el tapiz de la conversación, ciertos parlanchines sin gracia siguen empañando la actuación de “Joselito” Adame en Madrid –la del pasado 17 de mayo- pretendiendo con ello negar el significado de “estrella” del diestro. ¡Pobrecitos! Tal y como ese fastidioso “alemán” que goza regando con su parecer la porquería y media que consume su paladar de bestia. No fue divertido enfadarme, pero entendí que no es prudente intercambiar puntos de vista con ciegos del entendimiento. Si ese tipo con los ojos abiertos no ve, qué puede apreciar si los tiene cerrados.

Y luego, el sábado, se escucharon enfermizos reclamos para Luis David. ¿En qué cabeza cabe? No les presté atención, y como pude logré extraer lo mejor de una situación empeorada por la necedad. Así fue como finalmente me quedó claro que los hermanos Adame son de momento los promotores “estrella” de la Fiesta de toros mexicana. Y porque lo son, me vi motivado a la reflexión, ejercicio que, sin poderlo evitar, tiene un mágico y misteriosos roces con el soplo poético del viento romántico.

Luis David

Cuento lo que ven mis ojos. Y eso lo están viendo los ojos de Aguascalientes. Lo cierto es que los hermanos Adame han trazado un mapa celestial en el que la imaginación, mirándolo, se delita con inusual entusiasmo poético. Es fácil advertir que el Aguascalientes taurino tiene puesta su mirada en el firmamento pues en él parecen flotar dos “astros” –“Joselito” y Luis David- que se van abriendo paso entre las “estrellas”. A esas dos esferillas, las que con el tiempo seguramente se convertirán en gigantescos satélites que adornarán la inmensidad planetaria, “el cielo les ha abierto sus puertas de par en par”.

“HAY UN CUADRO MÁGICO DE AGUASCALIENTES EN LOS CIELOS”. EN ÉL FLOTAN DOS ASTROS CON PERFILES DE “ESTRELLAS”.

Y lo están viendo los ojos de Aguascalientes. Están viendo el maravilloso ascenso de dos toreros que pueden establecer el límite entre “lo de arriba y lo de abajo”. Encantados, dicho sea, con el alarde de la retórica torera, los ojos de los taurinos de Aguascalientes contemplan fascinados el vuelo de dos diestros jóvenes que con sorprendente gallardía se desprenden del polvo vil de la tierra para hundirse en las profundidades misteriosas de la gloria. A su espíritu le llaman los espíritus afines desde lo alto del universo, y obedientes van en busca de su morada, “en el cielo que les ha abierto sus puertas de par en par”

“HAY UN CUADRO MÁGICO DE AGUASCAIENTES EN LOS CIELOS”. EN ÉL FLOTAN DOS ASTROS CON PERFILES DE “ESTRELLAS”.

Es una realidad que, confirmado por los mismos hechos que los señalan como grandes triunfadores, los hermanos Adame se han “purificado” con un sinfín de esfuerzos y sacrificios para merecer el honor de ser admirados desde lo alto de las silvestres montañas que sueñan, sin nunca lograrlo, con acariciar la dulzura de la tersa piel del cielo. Creo que tal figura se aclara si se entiende que los ojos de los espectadores, los que con asombro y admiración los han visto ascender, van en alegre persecución de las “estrellas” errantes que se elevan en el curso circular –espiral de ensueño- de la ensoñación. Ojos que está viendo que los hermanos Adame, con los mágicos aires de los duendes y la torería, han ido sacando de la oscura noche la incandescente brillantez del triunfo, y con las orejas en sus manos han dejado atrás los espesos velos de la penumbra para darle vida al nuevo día.

“HAY UN CUADRO MÁGICO DE AGUASCALIENTES EN LOS CIELOS”. EN ÉL FLOTAN DOS ASTROS CON PERFILES DE “ESTRELLAS”.

Lo cierto es que los aficionados de Aguascalientes han sido testigos de la gran habilidad -gracia espiritual- que tienen los hermanos los Adame para burlar al pesimismo. ¿Hace cuánto tiempo no despertaba tan intensa expectación la participación de toreros mexicanos en “San Isidro”? Recodando su entrega y disposición, se entiende que “Joselito” y Luis David son actores que, ligados fraternalmente, seguirán partiendo plaza en el ruedo de la vida para derrotar la ruinosa incidencia de la indiferencia.

En tal consideración apostaría a que serán los humores de la alegría los que darán vida –calor y color- a la historia de ambos. Y no es precisamente que su humilde servidor haga gala de la facultad adivinatoria de los magos; lo que resulta obvio es que, gracias a la actitud profesional de “Joselito” y Luis David, su novela personal, siendo vieja en argumentos que la construyen y la narran, parecerá nueva. Tan nueva será que, a pesar de estar presente la longeva existencia del toreo, en el cual se repiten las escenas, los colores y los aires, los humores y los ambientes, todo será –literalmente- novedoso. En la narrativa de lo trascendente en el toreo no hay cosa vieja puesto que la renovación expresiva es la regla que impone su imperio.

“HAY UN CUADRO MÁGICO DE AGUASCALIENTES EN LOS CIELOS”. EN ÉL FLOTAN DOS ATROS CON PERFILES DE ESTRELLAS.

Y CONTEMPLÁDOLES SE FUGARÁN HACIA LA NADA LOS HUMORES GRISES DE LAS TARDES OPACAS.

Aunque –el hombre propone y Dios dispone- “pueden volver”, aunque nadie los quiera ver –a los humores-. ¡Ya me siento mejor…! Tenía que vomitar lo que hacía nudo mis tripas.

La certeza –madre de la esperanza – me permite adelantar que las atorbellinadas ráfagas espirales de la emoción triunfalista reaparecerán vigorosas, llenas de luz y esplendor, en la imaginación de los aficionados que, con los ojos bien abiertos, están viendo el ascenso de esos dos astros con naturaleza de “estrellas” del toreo.

Créame. No es saludable platicar de buena fe y cortesía con ignorantes que todo saben, menos que todo lo ignoran. Como ese inútil, nefasto y parasitario “alemán”.

Author: José Caro