¡TRAPÍO!

¡A todo trapo! Hace muchísimos años, cuando me iniciaba en la afición a la fiesta brava, leí de varios autores -de esos que si sabían de toros- que trapío era el conjunto de cualidades naturales en los bovinos, de acuerdo con su edad, o sea el peso, presencia por desarrollo natural y por lo mismo la belleza que obtienen cuando son bien criados.

En la actualidad, leemos de algunos cronistas que anuncian tal o cual festejo, que los ejemplares a lidiarse “tienen, edad, peso y trapío”, lo que me suena redundante, aunque resulta menos que los locutores de televisión o radio que comentan “vamos a ir a un comercial”, lo que es cuche repetidas veces en un “canal cultural”, durante una competencia deportiva.

Otro tanto sucede cuando van a actuar algunos rejoneadores, que además de la “edad, peso, trapío” le agregan “y pitones”, lo que aclara la ignorancia del que escribió, pues los rejoneadores por lo general lidian novillos o toros sin pitones, pues casi siempre se los cortan y mochos o embolados -aunque esto ya casi no se usa- salen de toriles.

Como en todas partes se cuecen habas, si usted pone la televisión en un canal local después de las doce del día domingo, durante la transmisión de la Santa Misa, aparece un aviso que le informa que dicha transmisión es desde la “Catedral del Estado de Puebla”, lo que es totalmente falso: si dijera la “Diócesis de Puebla” está bien.

Y es que en el estado de puebla también hay “Catedral” en Tehuacán y Teziutlán – aunque esta es de la diócesis de Papantla, según creo- no serán tan hermosas y antiguas como la nuestra, pero lo son. Taurinamente en épocas pasadas, cuando salían de toriles toros con trapío, algunos decían, por su tamaño parecen “catedrales”. Y por su belleza.

No se le puede pedir trapío a un becerro engordado, “que ya dio el peso”, antes se le decía acochinados; por cierto, un ganadero dejo de hablarme cuando en una crónica dije que sus torillos eran eso. Muchos ganaderos, cuando se les va a comprar alguna corrida y se anuncian anticipadamente, dicen que “ya la están poniendo”- ¿serán gallinas?- o sea que ya están engordando sus novillitos.

Pero, afortunadamente, ni son todos los que son, ni son todos los que están. Cabe aclarar que la catedral de puebla está en el “Centro Histórico” no en la colonia centro, como incluso en papeles oficiales se usa, que bien seria que la Secretaría de Educación Pública o la de Cultura del Estado, corrigieran esas pequeñeces que para eso están. Y como yo también meto la pata en estos mis garabatos, también recibo – y muy frecuentemente- las criticas naturales.

Y… Suerte.

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Author: Jaime Silva Gutiérrez