LO HA DICHO LUIS MIGUEL… ¿QUÉ PASA CON EL AFEITADO?

Luis Miguel González Lucas “Dominguín”

En una interesante entrevista hecha en «A B C» por nuestro colaborador Santiago Córdoba al diestro Luis Miguel Dominguín, dice éste lo siguiente, hablando del «afeitado»:

-Siempre se ha hablado del «afeitado» excesivamente, pero creo que el momento de «afeitarlos» ha llegado. ¿Motivos?… Que a los ganaderos les están multando las corridas que van intactas. Luego… ¿por qué no hacerlo?

-Es que conoces tú algún caso concreto?

—Sí. La corrida del Corpus, en Toledo. Han multado a don Samuel Flores. Don Samuel es un hombre de edad y persona seria, y creo firmemente en su palabra de honor. Don Samuel me ha asegurado que ningún toro iba arreglado. Y le han multado. Y yo digo: Si don Samuel arreglara algún toro, lo haría para mí, por la amistad que nos une. Si para mí no lo hace, ¿cómo lo va a hacer para los demás?… A espaldas suyas podría haberse manipulado, cosa que no creo, puesto que ningún torero cargaría con tal responsabilidad, y ningún mayoral lo consentiría sin estar de acuerdo con el ganadero.

Siempre un Maestro

-Pero bueno, ¿cómo es posible que se llegue a multar a un ganadero si sus toros se han lidiado con sus defensas íntegras? ¿Es que los facultativos no disponen de los suficientes elementos de investigación para no incurrir en error?

-Indudablemente, creo que no los tienen. Lo misino que puede hacer una lima lo hace una pared de piedra, un árbol, los comederos de cemento, los barrancos, etcétera. Y esto es lo que viene a ocasionar casi siempre que sean más astifinos que en su origen; por el instinto de defensa animal. Veo. constantemente en

los animales que están en libertad, como, por ejemplo, en los venados, cuernos romos, cuernos rotos…’Desconfío que haya un cazador que «afeite» su propio trofeo.

El animal lucha contra todo lo que se le pone por delante para afilarse sus defensas. Estoy cansado de verlo en los toros. Por otra parte, su sistema nervioso, cuando están en celo, les impulsa a pelear, a entregarse a veces con tal pasión, que se parten los pitones.

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Author: Redacción