ARRASTRE LENTO

¿POR QUÉ EN EL IMAGINARIO COLECTIVO DE LOS AFICIONADOS –CONVENIO CONCEPTUAL- SIENDO LA PLAZA MONUMENTAL MÉXICO ADULTA, Y EN CONSECUENCIA MAYOR DE EDAD, ¿NO DA NOTABLES VISOS DE “MADURAR”?

A la conciencia del buen aficionado le queda claro que, pese a la indudable “categoría” de los carteles con los cuales se festeja el aniversario de la apertura de la plaza México –específicamente la del día 5 de febrero-, la “fama” y el “prestigio” del coso no han sido capaces de rebasar los límites de la periferia para arribar al centro en cuanto a términos de “pureza” y “seriedad”. Multitud de eventos y circunstancias han nublado –opacándola- la imagen ideal del escenario cuya “reputación”, aún siendo la plaza que por su importancia es la “principal” –LA DE MAYOR JERARQUÍA A NIVEL NACIONAL, pues de hecho siendo el estandarte que categoriza, representa A TODO MÉXICO”- oscila titubeante entre argumentos que no atinan a darle una definición que la “magnifique” con tal solidez que su fragilidad quede sepultada como quedan los recuerdos que no se quieren recordar y se quieren olvidar.

Cierto es que, al faltarle al espectáculo del toreo ciertos atributos “categóricos” –rigor, seriedad, categoría y exigencia-, la plaza México da señales de haber deteriorado sus estructuras formales, razón por la cual, conforme los criterios de “universalidad torera”, no ha podido ser coronada con los olivos de la gloria olímpicamente torera. Para creerlo y entenderlo es necesario tomar en cuenta que la imagen construida del más reputado “coliseo” taurino en México ha vivido lapsos ondulatorios que niegan de alguna forma la rigidez de su propia valía

Guste o no, sobre todo a quienes creen que la plaza México es LO MÁXIMO POSIBLE, su “reputación” dista mucho de merecer la mejor opinión de la comunidad taurina que se rige por los valores irrenunciables de la más pura tradición razonablemente entendida como legado histórico.

EN TIERRA DE CIEGOS EL TUERTO ES REY…

Poco consuelo se experimenta en saber que, efectivamente, la plaza México es la que a nivel nacional “da y quita” si en ella son las palabras y no los hechos las que le dan la máxima posición ascendente en la escala de valores taurinos. Palabras necesarias, aunque no necesariamente justas.

¿O será acaso que la afición olvida fácilmente los desaciertos ejecutivos y administrativos que le han dado notoriedad a las “notables” máculas que intermitentes se han sucedido en tan relevante escenario? ¿Ha olvidado el “buen” aficionado la cantidad de veces que le “han dado gato por liebre” –por ejemplo, lidiar novillos en lugar de toros, o toros sin decoro ni trapío, o toros no aptos por haber sido manipulados ¿subrepticiamente? -, realidad que al margen de la nobleza y tolerancia del aficionado, a éste no le ha sido posible eliminar el resentimiento que originan el fraude y el engaño?

Cierto es que al realizarse corridas como las que se llevan a cabo dentro del marco directo de la celebración de Aniversario, tomando en cuenta la señera categoría de los que forman parte de los carteles –reconocidas “figuras” que por lo general son acompañadas por toreros de momentáneo interés y expectación- “convocan muchedumbres”, no por ello el prestigio y la fama de la plaza queda liberada de la “negativa” opinión popular. A tales eventos por necesidad social acude la “elite” de personajes públicos que en cierta manera quieren y necesitan “darse a ver”. Tal y como a “darse a ver” acude el aficionado que, para satisfacción de su demandante egolatría, no quiere perderse de los acontecimientos que por su significado y relevancia mediática marcan época”.

HOY LA BEBIDA TIENE OTROS INGREDIENTES… Y NO LOS QUE FUERON USUALES AYER

¿Qué ingredientes PSICOLÓGICOS entraban a formar parte de la embriagante bebida –coctel de reyes–que al paso del tiempo quedaron plenamente identificados con apasionada certidumbre? Vehemencia… Fervor… Animación… Furia… Salvajismo… Ira… Indignación… Asombro ante lo estético… Admiración ante lo plástico… Gozo ante el arte… Dicha ante la alegría… Deleite ante el éxtasis… Y PERTURBACIÓN ANTE EL DRAMA Y LA TRAGEDIA.

Todos ellos operaban de manera tan real que las insinuaciones apacibles de probables trampas no tenían posibilidad de ser tomadas en cuenta. El “pueblo sabe que en el toreo no debieran tolerarse por dignidad las mentiras”. ¿Por qué, muy al margen de las corridas extraordinarias –tal y como son las de Aniversario- el “pueblo” –compuesto por aficionados encadenados al espectáculo- se ha retirado de los tendidos del regio coso metropolitano? ¿Intuye acaso que, por la fragilidad normativa y operacional –la cual según parce pretende combatir la nueva empresa empeñada en cancelar las dudas y menguar las sospechas –pueden hacer acto de presencia el dolo y el timo?

Lo cierto es que los humores del consumidor al toreo son otros; humores que, intolerantes, aunque jamás agresivos, se manifiestan en contra de todo aquello que fulmine a la emoción y apoque a la imaginación en la maravillosa manifestación del toreo.

Author: José Caro