ARRASTRE LENTO

¿POR QUÉ ENTRE RUMORES SE DEPRECIA LO HECHO POR ANTONIO FERRERA Y JOSÉ GUADALUPE ADAME “JOSELITO” EN LA PLAZA MÉXICO?

¿POR QUÉ MOTIVOS ESE RUMORAR SE PERFILA PARA DESPRESTIGIAR A QUIEN NO LO MERECE?

Escribiendo las primeas líneas de esta parrafada me sorprendió el recuerdo; y plantándose en mi memoria recordé lo que con frecuencia y de “palabra” me enseñaba una de mis queridas tías, hermanas de mi madre -la tía “ita”, María de la Luz, “Lucita” de nombre-. –“Armando, me decía, la verdadera caridad no es dar lo que te hace falta para vivir, sino en dar a cada a cada quien lo que es suyo”.

¿Por qué quitarles méritos a los dos toreros que han levantado insistentes rumores con bríos de polémica -Ferrera y “Joselito”- si se lucieron ejecutando lo que “es de ellos” con admirable entrega, disposición y versatilidad? Seguramente es falta de caridad humana la que ponzoñosa les regatea y niega los elogios, me dije.

Lo cierto es que parece incomprensible que sin haber motivos que los justifiquen, sean criticados tanto el hispano con corazón mexicano –Ferrera-, y en especial ¡y en su tierra! “Joselito” Adame luego de lo ocurrido el domingo pasado en la México. Inobjetables triunfos que unos barajan como baraturas, y otros también en términos extremos los ensalzan con los adjetivos de carísima significación, expresiones orales que son los caudales rumorosos que inundan las calles citadinas que, acostumbradas al silencio, asombradas suenan como el cascabel del gato.

Metafóricamente rumorosa la ciudad deja oír su voz. Hablan los que saben de la materia -de toros- y hablan los que, pretendiendo saber, ignoran tanto que desconocen que no saben de toros. Se escuchan los rumores, pero con dificultad se perciben las “palabras”.

¿Los rumores son “palabras” en montón indescifrable?

Siendo la “palabra” la reina de la comunicación -instrumento básico de las ideas y los conceptos- me aboco a respetarla por su misma naturaleza, y por su misma naturaleza tomo distancia de los rumores.

¡Cuántas “palabras” se han amontonado despotricando de “Joselito”! ¡Cuántas “palabras” se han apilado alabando a “Joselito”!

Los que saben de toros, aunque unos lo quieran y otros no, son actores y no simples espectadores en las funciones taurinas. Y son éstos, los que saben de toros, los que afirman que la Fiesta es en sí misma escandalosa. Y saben, y lo dicen sin rumorar, que la “palabra”, dándole vida al toreo, es su mejor promotora.

Dicen los que saben de toros que el silencio es el sordo fenómeno que enluta y sepulta a la Fiesta. Queda entendido que la “palabra” es un rayo de luz para la Fiesta pues con ella emerge luminosa y espectacular. Y los que saben de toros dicen que es la “palabra” la que a la Fiesta la hace ver como si tuviera el sol por delante. Y dicen que así es la Fiesta, una Fiesta que, enjundiosa y animada, no puede guardar secretos. El rumor, por tanto, dejo de ser secreto.

¿Los secretos se pueden transmitir entre rumores? ¿Por qué los rumores en las calles de Aguascalientes luego del domingo tienen la sonoridad del balbuceante que con gemidos y sin “palabras” protesta y reprueba? Me queda claro que tales los rumores han sido como la espada que, blandiéndola el verdugo, amenaza el cuello de “Joselito” Adame. ¿Por qué?

Caso insólito, pero en Aguascalientes, desprendiéndose en rumores, anda de boca en boca lo hecho y no hecho por “Joselito” Adame como “presunta” figura mexicana. Y hablan de él como si los parlantes nunca otra cosa pudieran hacer. ¿Por qué tanta crueldad contra quien le ha dado espectacular brillo taurino a la ciudad que lo vio nacer?

Inusual es lo que ha sucedido después del domingo en las calles de Aguascalientes. Parece inconcebible que siendo la “palabra”, la que ha elevado a la ciudad más taurina de México a las cumbres del toreo, la que al mundo la hace aparecer fulgurante, reluciente y radiante pues en su cuerpo brilla, esplendorosa, la Fiesta de toros, arremeta atacando con el arma letal de los rumores en el anonimato.

Ello explica que por el mundo troten “palaras” que, en cabalgata de romería, se multiplican con la indiscreción del que no sabe guardar secretos. Hoy, tal y como lo fue ayer, en los corrillos foráneos se habla de Aguascalientes y su Fiesta de toros, y, obviamente, al margen de sus paisanos toreros, de “Joselito”. Y puesto que el torero y la ciudad seguirán con vida, mañana también se hablará rumorosamente de ellos.

Así las cosas, y no es caridad por cierto, estando el toreo más vivo que nunca, es de alabarse el “discreto” protagonismo de Aguascalientes en la geografía taurina, ciudad que por los motivos ya señalados, está hasta en la boca de los declarados enemigos de la Fiesta pues a ellos les sorprende la recia vitalidad del espectáculo toda vez que, incrédulos, no dejan de sombrarse ante la animación y el respeto con los que el toreo prolonga sus días en la ciudad más taurina de México.

En suma, estando el toreo más vivo que nunca, resulta incomprensible el amontonamiento de “palabras” en el tiradero visceral de los rumores. ¿Y por qué versus “Joselito”? ¿Por qué versus Ferrera? Me queda claro entonces que el uso correcto de la “palabra” alejada del rumor también es caridad.

Author: José Caro