EL CAPOTE DE IGNACIO LAMBARRI… AL AMPLIAR LA CALLE DE PATRIOTISMO

Juan Francisco Munguia Brun… “El Curro”

HABÍAMOS ACOSTUMBRADO, Ignacio Lambarri y su servidor, reunirnos los sábados por la mañana en cierta parte trasera del edificio del colegio Williams para “entrenar” el toreo. Bendita soñadora y sana juventud, imagino nos sentíamos Belmonte o Manolete. Ignacio vivía cerca a la Monumental México, su servidor, por ser “fuereño”, era interno, él era dueño de uno de esos capotitos que vende afuera del enorme coso, su servidor con muleta de vil franela, y eso, eso era oro molido para nosotros. Si fuese obligatorio musicalizar lo anterior creo que lo más correcto sería hacerlo bajo los acordes de “Divina Ilusión”.  

LAS GRADAS de la cancha grande de futbol en el mencionado colegio Williams desaparecieron al ampliar la calle de Patriotismo, tal cual la vemos hoy en día. Un año antes, creo que, por el año de 1958, nosotros, chiquillos rondando los doce años, terminando de “entrenar”, me dirigí a ese lugar donde acababa de concluir un partido de la categoría de “mayores”. Uno a uno de esos jugadores comenzaba a retirase, llamó mi atención que un atrasado en abandonar el lugar, junto a su ropa deportiva, tenía una muleta y una espada, desde luego que a mis ojos poco les faltó salirse de su órbita, la tocaba como si estuviera dormida y con temor de despertarla. Y más valió hacerlo así, sin saberlo guardaba mucho arte tal y como lo vimos años más tarde, su propietario, apodado como “Curro”, de apellidos Munguia Brun.

JUAN FRANCISCO, su nombre, atesoraba el don de la clase, del arte, sobre todo de la amistad y de la educación, y eso le abrió puertas de cosos y haciendas ganaderas como fue con la familia de don Reyes Huerta, espacio donde pulió su quehacer taurino al grado de debutar en la plaza México -el 20 de junio de 1965- al lado del también novel Manolo Martínez y Manolo Rangel, novillos de la Viuda de Franco.

Manolo Rangel

DEJÓ TAN buena impresión que se le volvió a programar al lado de novilleros triunfadores, puesto que “Curro” ya pertenecía a ese selecto grupo, y así, el 29 de agosto, del mismo año, se llevó a su casa un apéndice de un Soltepec, esto fue al lado de Alfonso Ramírez “Caleserito” y Efrén Adame cuando estaba en su apogeo. Creo que no se alternativó por listo, por ver que el panorama empresarial se maneja de forma muy turbia y la vida avanza muy rápido, a él no lo alcanzaría ese sistema tan nefasto que dejo huellas vueltas a tomar en la actualidad… Pero.            

Alfonso Ramírez “Caleserito”

PERO “CURRO”, guardaba bajo la manga, lo puedo asegurar, un as bajo la manga, ya que fuera de los ruedos siguió preparándose y al momento de abandonarlos fue gerente de importantes negocios internacionales donde fue muy bien recibido y hasta la fecha por todos lados es muy bien recibido.

DECÍA QUE “Curro” es un excelente amigo, al igual que su hermano Gustavo -todo un crack futbolero- al que yo cariñosamente llamo “El Negro” y que no saludo en persona desde el lejano 28 de diciembre de 1975, tarde en la que coincidimos en la plaza México y vimos la confirmación de la alternativa de Marcos Ortega. Con Juan Francisco, desayunamos la funesta tarde abrileña de 2010, fecha de la grave cornada a José Tomás, antes del festejo él y un grupo de amigos, entregaron al padre del torero herido un pequeño y hermoso busto en barro del de Galapagar.

Efrén Adame López

DESDE ESTE espacio les deseamos a los hermanos Munguia Brun un fuerte abrazo deseando verlos pronto, al igual que a Ignacio Lambarri y a pesar de eso debo despedirme como de costumbre desando algún pronto día sea posible el… Nos Vemos.

Author: Pedro Julio Jiménez Villaseñor

Correo Electrónico: pedrojuliojmzv@hotmail.com