#YoMeQuedoEnCasaToros, EL VIRUS CORNEA SIN PIEDAD LA TAUROMAQUIA

El sector taurino, desolado ante la suspensión de las primeras ferias y el incierto futuro

Toros de la ganadería de Fuente Ymbro, en la dehesa gaditana. TOROMEDIA

“Los toros de 5 años no lidiados pueden suponer unas pérdidas entre 6 y 10 millones de euros”

“La temporada de 2020 no tiene por qué finalizar en octubre”

El sector taurino está sobre la arena, conmocionado, exhausto y malherido; y no es para menos. La inesperada voltereta ha sido dramática, y la cornada, brutal y espantosa, de tal modo que el miedo, la angustia y la congoja se han apoderado de todos sus protagonistas.

De golpe y porrazo, cuando la temporada se disponía a abrirse de capa en Valencia, el virus, que desgraciadamente ya se ha cobrado la vida de cerca de 1.500 personas, le hizo un feo en la primera embestida y la lanzó por los aires; y tras la suspensión de la feria de Fallas, el contagio llegó a La Magdalena de Castellón. Y días después, se confirmó que Sevilla se quedaba sin Feria de Abril.

Nada se sabe aún oficialmente, pero a nadie se le oculta que la Feria de San Isidro, prevista entre el 12 de mayo y el 14 de junio, está en el aire, y el propio empresario de Las Ventas, Simón Casas, ha preferido guardar silencio cuando este periódico ha requerido su opinión porque “cuando se produce una tragedia de salud que afecta a toda la sociedad”, ha dicho, “hay que pensar de manera general antes que exponer problemas personales o sectoriales”. Y entre las víctimas colaterales ya están en la cola de las más que probables suspensiones las ferias de San Jorge en Zaragoza, la de San Pedro Regalado en Valladolid, la de Jerez de la Frontera, la de Córdoba… ¿Se celebrarán los sanfermines? Cualquiera sabe.

El coronavirus ha vapuleado sin piedad las primeras ferias del año, y la tauromaquia está presa de incertidumbre, desolación, resignación…

La grave cuestión es que se desconoce cuánto durará la convalecencia. Pero todos los afectados tienen claro que este sector cultural existe, —a pesar de que algunos lo ignoren cuando escriben un balance sobre las pérdidas culturales a causa de la pandemia—, que seguirá existiendo y volverá con fuerza tras una larga etapa de oscuridad.

La fiesta de los toros vive tiempos difíciles, pero también cargados de esperanza; esta es la opinión generalizada entre los taurinos.

Las pérdidas económicas son cuantiosas y afectan, de un modo u otro, a todos los intervinientes en el espectáculo: en primer lugar, a los ganaderos; después, a los empresarios que ya han invertido en la organización de las primeras ferias, a los toreros de oro y plata y a todas las personas que participan desde la dehesa y la plaza en los espectáculos.

Diego Sánchez de la Cruz, profesor universitario e impulsor de La Economía del Toro, calcula que “en el campo hay entre 1.000 y 2.000 toros con una edad cercana a los cinco años, y si no se lidian antes de que cumplan los seis, momento en que ya no pueden pisar el ruedo, las pérdidas ganaderas pueden oscilar entre los 6 y los 10 millones de euros”. (La crianza de un toro cuesta entre 4.000 y 5.000 euros, a los que habría que añadir otros 1.000 por el tiempo que deberán permanecer en el campo a causa de la pandemia).

Paseíllo en la plaza de toros de Las Ventas. PLAZA1

Respecto al impacto económico de las ferias taurinas suspendidas, los datos que ofrece Sánchez de la Cruz son los siguientes: Fallas, 6 millones de euros; La Magdalena, 5; Arles, 7; la Feria de Abril, 12, y añade las pérdidas de San Isidro, 25 millones de euros. “A estas cantidades habría que sumar”, finaliza, “los apartados correspondientes al sector turístico (hoteles, restaurantes, transportes, etcétera, que solo en el caso de Madrid suponen unos 45 millones de euros más)”.

“El toro, a diferencia de otras industrias culturales, no posee ninguna ayuda en los Presupuestos Generales, ni se apoya tampoco en patrocinadores que ayuden a sufragar los elevados costes de producción, paliados únicamente con lo que entra en la taquilla”, ha declarado a Efe el ganadero y presidente de la Fundación del Toro de Lidia (FLT), Victorino Martín.

Carlos Núñez, presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia (UCTL), afirma que los ganaderos sufrirán “consecuencias fatales” para la “débil” economía de sus explotaciones, muchas de ellas amenazadas también por la pérdida “de patrimonio genético irrecuperable y de biodiversidad”.

Por todo ello, la FTL ha solicitado una cita con carácter de urgencia con el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, para poner en marcha lo antes posible planes de contingencia, recuperación y apoyo a la industria.

Otra misiva ha enviado al ministro la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET), presidida por Simón Casas, en la que piden que se realicen las “acciones necesarias” para ayudar al sector. Y esperan que la empresa taurina pueda acogerse al paquete de medidas económicas urgentes aprobadas por el Gobierno para aliviar los efectos de la pandemia.

El ministro ha contestado con celeridad a la FTL para transmitirle su solidaridad con el mundo del toro y su disposición para abordar con el sector los planes de ayuda a la industria cultural.

“Solo nos queda esperar a la reunión de la Fundación del Toro de Lidia (FTL) con el ministro de Cultura. No podemos hacer otra cosa”, ha manifestado David Prados, secretario general de la Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles (UNPBE).

Por su parte, Carlos Zúñiga, empresario de las plazas de Zaragoza, Gijón, Zamora, Aranjuez y Colmenar Viejo, afirma que se siente “raro, preocupado y esperanzado a un tiempo”. “Sentado en el sofá, en pleno estado de alarma, lo veo todo muy negro”, prosigue, “pero creo que el toreo posee tanta fuerza que, cuando pase este barullo, todo volverá a ser como antes”.

Roberto García Yuste, presidente de la Asociación El Toro de Madrid, considera que muchos espectáculos se pueden recuperar. “La temporada de 2020 no tiene por qué finalizar en octubre, y se podrían habilitar fechas de noviembre para celebrar corridas de toros”, argumenta.

El representante de los aficionados más exigentes de Las Ventas lanza, además, una propuesta novedosa: “¿Por qué no se pueden lidiar toros de seis años? Cultura debiera aceptar esta excepcionalidad al Reglamento a fin de paliar los efectos económicos de esta situación sobre los ganaderos”.

Sobre la duración de la parálisis taurina, Diego Sánchez de la Cruz estima que “hasta el mes de julio no será posible retomar la actividad”. “Las previsiones de la Comunidad de Madrid”, continua, “dicen que hasta primeros de mayo no se producirá un cambio favorable en la pandemia, de modo que el número de contagiados sea más bajo que el de enfermos recuperados, con lo que habría que posponer al verano la celebración de festejos y ampliar la temporada más allá del 12 de octubre”.

García Yuste espera, por el contrario, que la feria de San Isidro se pueda recuperar a finales de mayo y el mes de junio.

Está claro que todo queda a expensas de la evolución de la enfermedad. El daño está hecho y en gran parte será irrecuperable a pesar de las buenas intenciones. Todos los festejos suspendidos no se podrán celebrar a partir del verano, sin que unas ferias coincidan con otras y se resten protagonismo.

“De lo que salga de la reunión solicitada al ministro dependerá nuestro futuro más inmediato”, concluye Victorino Martín.

Author: Antonio Lorca/El País