EL PICO DE LA MULETA

Según algunos aficionados, torear con el pico es torear alejando al toro de la cadera. Sin embargo, esta foto muy difundida en Internet de un impresionante muletazo de José Tomás, desmiente esa tesis. Hay pico, si pero también mucho ajuste.

Uno de los tópicos más repetido es el del “pico” de la muleta. El pico es la parte más alejada de la muleta con respecto al cuerpo del torero, por ello, torear con el pico es, para muchos aficionados, torear alejando al toro de la cadera, una ventaja inadmisible que exige pública reprobación por lo que no es infrecuente escuchar en las plazas ese bocinazo que lo denuncia -¡Picooooooo!- lanzado por el espectador “inteligente” que no se deja engañar por el torero que usa tal ardid. Según esos aficionados el toreo hay que hacerlo con la panza que es lo clásico. Según los toreros no se puede torear sin el pico.

¿Quién tiene razón? Empecemos por el principio

El “pico” en las Tauromaquias antiguas.

El toreo antiguo con las bambas” (una obsesión de algunos aficionados). Lo vemos en esa vieja foto de Gitanillo de Triana aunque no tenemos la secuencia completa que nos permita comprobar como ha sido realmente ese muletazo. En todo caso, en ese muletazo plano, la utilización del pico solo se justificaría si el toro se acuesta, se ciñe, o si tiene sentido (Fotografía del blog La Aldea de Tauro)

Las Tauromaquias antiguas hay que leerlas con cierta prevención pues antes no se toreaba igual que ahora. A principios del siglo XIX, el muletazo era un sencillo movimiento del brazo que servía para dejar pasar al toro (de ahí la palabra “pase”).

La muleta entonces, se presentaba plana o cuadrada en el cite al toro bravo y noble pero si el toro era de los que se ciñen, la muleta se debía presentar oblicua e incluso, perpendicular totalmente, si el toro era de los que buscan el bulto (toro de sentido).

En la tauromaquia de Paquiro que es la que da esos consejos, el pico es defensivo. La idea es que al presentar la muleta oblicua o perpendicular y pegar el muñecazo hacia afuera, la parte exterior -el pico- se movería con más rapidez, atrayendo la atención del toro y separándolo del cuerpo del torero.

Eso era torear con el pico en el siglo XIX: un recurso admitido en determinadas clases de toros y sólo en ellos.

El “pico” en el toreo moderno.

El toreo moderno con el “pico”. El pico se utiliza para dirigir y controlar la embestida del todo (aumentando el mando) pero no para despegarlo del cuerpo del torero (Fotografía de un muletazo de José Tomás)

El toreo ha cambiado mucho desde los tiempos de Paquiro y el muletazo ya no es un mero pase, un dejar pasar al toro sino que el objeto es llevarlo toreado durante el mayor recorrido posible (con mando) y a la mínima velocidad posible (con temple).

Para mandar es importante controlar todo lo posible los movimientos de la tela, algo relativamente fácil con la derecha y bastante difícil con la mano izquierda pues al no ir montada con la espada, la muleta pierde rigidez. Vamos a hablar por tanto del toreo con la muleta en la mano derecha.

Si presentamos la muleta cuadrada o plana, montada en la mano derecha, su anchura visual resulta excesiva y al toro le damos demasiadas opciones de elegir a qué zona de la muleta ataca lo que no es conveniente pues puede separarse en demasía del cuerpo del torero o, más probable aún, meterse por dentro pues la zona del faldón es la más incontrolable.

El toreo moderno con el “pico”. El pico se utiliza para dirigir y controlar la embestida del todo (aumentando el mando) pero no para despegarlo del cuerpo del torero (Fotografía de un muletazo de José Tomás)

La solución es presentar la muleta oblicua, reduciendo su anchura visual. Así obligamos al toro a focalizar su atención en esa zona, el pico, que es la más fácil y cómoda de controlar con los movimientos del brazo y de la muñeca.

Si la muleta se presenta oblicua el toro ve menos muleta y, al concentrar su atención en una superficie menor (el triángulo que se forma delante) se incrementa el mando.

Hasta aquí todo es igual que en el toreo antiguo. Las diferencias empiezan a partir de ese momento y la principal diferencia está en el movimiento de la muñeca.

Si el torero pegase el muñecazo hacia afuera, como en el toreo antiguo, estaría utilizando el pico para despegarse del toro pero si pega el muñecazo hacia adentro, que es lo que hoy se pretende hacer, estaría acercando el pico a su cuerpo y encajando al toro entre la muleta y la pierna.

El pico en este caso, le sirve para mandar en la embestida y ajustar la trayectoria de la res. Eso le permite torear más ceñido que es lo contrario del pico en el toreo antiguo y con más control que si torease con las bambas.

Inicio del muletazo, el torero está jalando del toro con la muleta oblicua pero sin abrir la muñeca hacia afuera (como se hacía en las viejas Tauromaquias). Al contrario, lo que hace es girar la muñeca hacia adentro acercando el pico a su cuerpo. La diferencia es abismal. Se consigue así un muletazo más ceñido y con mucho mando.

Con las bambas no se puede ni debe torear si se quiere controlar y dirigir la embestida o sea, mandar, que es uno de los requisitos básicos del toreo moderno. En consecuencia, hay que torear con el pico pero girando la muñeca hacia dentro, encajando la embestida del toro y acercándola al cuerpo del torero.

Ese “pico” de hoy que busca acercar la embestida al cuerpo del torero no tiene nada que ver con el “pico”de la tauromaquia de Paquiro. Es justo lo contrario. Antes, un recurso necesario en determinados toros. Hoy, un modo técnico de acentuar el mando y el riesgo. Casi nada.

El buen toreo moderno. La muleta oblicua ya en el cite o al momento de embarcar al toro, se gira hacia adentro con un muñecazo en el primer tramo del muletazo, controlando la embestida y aumentando el mando. En el remate la muñeca se gira ya hacia afuera para dejar al toro colocado para un nuevo natural (Fotografía José Tomás

Author: José Morente/Director La Razón Incorpórea