CONTINUAMOS CON LA PLATICA DE LOS DOS COMPADRES Y EL TEMA DE LOS SOBRESALIENTES. (2)

NOTA DE LA REDACCION:

“Más vale tarde que nunca”.

Desde el pasado escrito debí de mencionar que toco el tema de los sobresalientes, principalmente de los que gracias a su improvisada intervención han logrado destacar por los ruedos de todo el mundo.

El llamado “sobres” es reglamentariamente obligatorio en encerronas o en festejos de mano a mano. Si es corrida de toros deberá de partir plaza al lado de los anunciados un matador de toros, claro, obvio decirlo que alternativado, y un novillero como posible alternante en quites, puesto que, si desgraciadamente sus compañeros originales “visitan” la enfermería, en él recae la responsabilidad de pasaportar las reses que aguardan en los chiqueros para ser lidiadas según rezan los carteles. Lógico, y muy entendible, que de no ser quien tenga alternativa, y que fuese el novillero quien asuma la responsabilidad, lo que inició como corrida de toros terminaría como novillada. Entendible lo es ¿verdad Ing. Rafael de los Reyes? Proseguimos…  

Despedida de don Rodolfo.

GUADALAJARA, CAPITAL del estado de Jalisco, ciudad llena de atractivos de todos los tipos, dos de ellos principalmente, sus esculturales y guapas morenas y la variedad de alimentos. Para ver a las mujeres basta con salir a la calle corriendo el riesgo de producirse torticolis, a donde dirija la vista verá un monumento de fémina. Para satisfacer a la panza está “La Alemana”, vieja cantina en el centro de esa metrópoli, las tortas ahogadas de la famosa “Güera”, los antojitos mexicanos de Don Tomasito que, según me comentan, ya tiene varias sucursales, y las enormes tostadas en el Parían del artesano y cercano municipio de San Pedro Tlaquepaque.

EN PASADO escrito hablamos sobre la corrida lidiada en solitario por Vicente Pastor en El Toreo de la Condesa -la fecha del 14 de enero de 1912- en la que el cuarto de la tarde, “Cabezón” de Atenco, le hirió de gravedad y Luis Freg, sobresaliente oficial, al ir a cumplir con su cometido también hubo de visitar la enfermería con una herida de mucha consideración. Juan Cecilio Villanueva “Punteret”, matador español que se encontraba como espectador, fue quien lidió los bureles restantes. Hecho el recuerdo de lo tecleado anteriormente, dejamos que la charla entre los compadres se reanude…     

-Sígale compa con lo leído, me impresionó la cantidad de destinos que nos tiene la vida.- 

Don Pepe, galán de cine.

-Si, efectivamente son muchos, para encontrar el bueno tenemos que atrevernos a caminar algunos a riesgo de caer, la caída es lo de menos, la levantada es la complicada, le cuento. Un jovencito de Guadalajara llamado José  le había caído bien a don Rodolfo Gaona, el despectivamente, en el extranjero, llamado “Indio” le aconsejaba y llevaba a ciertos tentaderos, desgraciadamente esto sucede al final taurino del nacido en León, Guanajuato, tan así lo era que al anunciar su retiro de los ruedos solicita a la empresa lo anuncie como sobresaliente, Gaona, “El Indio”, lidiaría, mano a mano con el peninsular Rafael Rubio “Rodalito”, dos de Atenco, dos de San Diego de los Padres y dos de Piedras Negras, el tal José era a quien después se le conocería como Pepe Ortiz “El Orfebre Tapatío”.-

-Tengo entendido que su capote lo manejaba con un prodigio muy grande.-

De su inventiva.

-Si, efectivamente, era su fuerte, erróneamente he llegado a escuchar que su famoso “Quite de Oro” -que lo llegaron a nombrar como “por las afueras con el capote por detrás”- lo dio a conocer la mencionada tarde al lado de Gaona y eso no es verídico, inclusive escrito está que fue el 13 de diciembre de 1930, en la corrida en honor a nuestra virgen morena, y tampoco es cierto, en esa fecha dio a conocer “La Guadalupana”. Otros escribanos dan como fecha buena una corrida de la temporada 1933-1934 y aquí es donde surge el atorón. Guillermo E. Padilla, en su libro “Historia de la Plaza El Toreo: Época de Oro, 1929-1946, 17 noviembre 1929, página 17, alternando con Antonio Marques y Carmelo Pérez con bureles de San Diego de los Padres, con toro “Cornejon” quita por las afueras con capote por detrás. La trágica corrida donde el sexto de la función, “Michín”, hiere a don Carmelo, cornada que meses después le quitara la vida. En  la temporada 1933-1934, en la corrida de la Oreja de Oro, instrumenta «El Quite de Oro» con ese bello y único  toreo de capa que nadie ha podido igualar, y al final se alzó como el triunfador de esa tarde llevándose a casa el áureo trofeo.- 

-Se conoce que el periodista que se firmaba como “Monosabio”, recoge las palabras del fino diestro y este le dice lo siguiente sobre esa fecha…

Lo escrito por el señor Padilla.

“…el quite nació esa misma tarde, frente al toro. Me eché el capote a la espalda con la intención de hacer alguna suerte conocida, pero al sentir la arrancada tan intempestiva del toro, no tuve tiempo de hacer lo que pensaba, y me quedé con los pies juntos casi de costado, y dejé pasar al toro, en la forma en que se hace el pase de costado; volví a tirar de mi capote y volví a colocarme del otro lado, dándole la espalda al toro y haciéndolo pasar; ya al tercer lance, tenía perfectamente hecha la suerte. Sin embargo, esa misma noche traté inútilmente de reconstruir la suerte, toreando de salón. Fue hasta la mañana siguiente, cuando lo logré. Para mí, creo que esta suerte es una de las más bellas del toreo, y desde luego, una de las más difíciles de hacer, pues yo mismo apenas la he podido ejecutar en tres ocasiones: en México, el día de la “Oreja de Oro”, la segunda en Granada, España, y la tercera, en Guadalajara, Jalisco”.-  

-Versiones encontradas, lo mejor es que el arte solo tiene un camino muy bueno, tanto que hasta la fecha perdura.-

-Así es compadrito. Vámonos a comer y ya dentro de unos días continuamos con otro tapatío… Nos Vemos.

Author: Pedro Julio Jiménez Villaseñor

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